La joven cantautora británica enriquece la paleta sonora en su tercer álbum, The Still Life: “Es un disco más representativo de lo que escucho últimamente”, nos cuenta.

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Sólo tiene 22 años pero The Still Life es ya su tercer álbum. Alessi’s Ark es el nombre artístico de Alessi Laurent-Marke, una cantautora acostumbrada a que se destaque -para bien o para mal- su precocidad: “No me molestan las referencias a mi edad, pero espero que eso no desanime a la gente para darle una oportunidad a mi música. Me ha pasado poco, pero sí alguna vez en los primeros conciertos, en plan: ‘¿Qué tienes que contar, niña? Vuelve al colegio’. Y yo lo entiendo, de cierta manera no sé qué puede una contar a los 16 años [edad a la que grabó su primer disco], pero la imaginación es muy poderosa. Lo principal es que la música llegue a la gente, que les conmueva. El resto no importa demasiado. La edad es solo un número”, dice Laurent-Marke en el estudio de Radio Gladys Palmera, donde grabó unos temas en acústico que acompañan a este texto.

En este disco amplías la paleta del sonido acústico de los anteriores incluso con bases electrónicas, y lo grabaste en Athens (Georgia) con Andy Lemaster (Bright Eyes, Drive-by Truckers). ¿Cómo fue la experiencia?

Increíble. De las 15 canciones 11 están grabadas en Athens con Andy. Era la primera vez que colaboraba con él, pero había oído cosas muy buenas sobre él. Tiene un grupo, Now It’s Overhead, del que soy fan, y Mike Mogis [anterior productor de Alessi’s Ark y miembro de Bright Eyes y Monsters of Folk] hablaba muy bien de él. Me pareció un copiloto soñado para este disco, quería crear un nuevo paisaje sonoro, no quería sólo instrumentos acústicos. Esto es más representativo de lo que he estado escuchando desde que hice Time Travel [2011], mi segundo disco. He escuchado muchas bandas sonoras, mucha música con guitarras eléctricas… Andy entendió esa nueva dirección y me ha llevado de la mano por todo el proceso.

Ah, y grabar en Athens fue fantástico, aunque lo hicimos entre finales de julio y principios de agosto y fue duro para una chica inglesa como yo: ¡mucho calor!

Además, Athens es una ciudad con una gran escena musical desde los tiempos de REM o B-52’s. ¿Se palpa esa efervescencia?

Sí, y de manera importante, Athens es un centro creativo increíble. Pude conocer a Michael Stipe, de hecho, y también a muchos diseñadores de ropa interesantes, otra de mis aficiones [Laurent-Marke también expone sus dibujos y collages].

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¿Por qué esa idea de la “naturaleza muerta” [Still life] del título?

Es una frase que se me ha quedado en la cabeza desde los 14 años, la edad en la que me empecé a tomarme en serio la música. Desde los 11 tocaba la batería, pero a los 14 ya empecé a ir a conciertos con mi padre, a veces cuatro a la semana… A esa edad también empecé un fanzine, aprendí a tocar la guitarra por mi cuenta y leí el libro llamado The Still Life with Woodpecker, de Tom Robbins, una historia de amor preciosa que tiene lugar en un paquete de Camel. Es bastante psicodélica y fantástica.

Y en mi cabeza, The Still Life es ese periodo en las vidas de todos en el que estamos intentando construir, avanzar para llegar a un estadio de paz, de calma, para estar satisfechos. Espero que sea un disco casi medicinal, que sea reconfortante.

Es curioso que, siendo inglesa, la mayoría de tus referencias son norteamericanas: grabaste en Athens, antes en Nebraska con Mogis, en el álbum hay una estupenda versión del ‘Afraid of Everyone’ de The National… ¿Estás más influida por la música de EE UU que por la de tu propio país?

No sé, no creo que sea eso, pero es que EE UU es un país tan grande, es casi un planeta entero muy rico musicalmente, y no sólo con cosas actuales, sino también del pasado. Además, grupos de allí como Modest Mouse y Bright Eyes editaron grandes discos en momentos fundamentales de mi vida, y con 15 años tu mente es muy maleable. Pero bueno, también escucho mucha música francesa, o a Fela Kuti, y tengo un amigo japonés que me ha puesto mucha música japonesa, sobre todo un grupo llamado Tenniscoats, increíble. El mundo es muy grande…

 

Hablabas de música francesa, y justo cantas una canción en francés en ‘The Still Life’, ‘Sans Balance’.¿Cómo surgió?

Pues es que pese a mi nombre no tengo ascendencia italiana, pero sí, francesa, mi madre, así que hablo francés desde pequeña. Pero cantar en ese idioma es muy liberador para mí. Cuando lo hago en mi lengua materna soy muy crítica, muy exigente. Y cantar en francés supone mayor libertad, es casi terapeútico, vas al grano, no rebuscas. Últimamente he escrito más temas en francés, quién sabe si en el próximo disco será sólo en ese idioma…

 

Darío Manrique

www.alessisark.com

 

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