• El pasado mes de marzo se cumplieron 40 años de la publicación de Dark Side Of The Moon (EMI, 1973), el octavo álbum de Pink Floyd. Un rotundo trabajo conceptual entorno a la locura y la codicia, de factura impecable y que permaneció en los charts durante 741 semanas hasta 1988. Uno de los discos más vendidos de todos los tiempos. Quizás el más icónico de la banda inglesa. Este aniversario se celebra dos años después de que EMI tirara la casa por ventana con una ambiciosa campaña de puesta al día del catálogo del grupo.  

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    Aquella operación incluyó un nuevo contrato de cinco años para los ex integrantes de la extinta banda (al menos en cuanto a grabaciones y giras se refiere), su discografía completa remasterizada, música inédita, box sets, una buena dosis de marketing viral y casi todos los formatos que podamos imaginar: CDs, DVDs, Blu-ray, SACD (Super Audio CD), diversas opciones digitales e, incluso,  aplicaciones para iPhone. El lema escogido para aquella mastodóntica camapaña fue: ¿Por qué Pink Floyd?

    Estas fueron y continúan siendo nuestras respuestas a esa pregunta.

    1. ¿Y por qué no? Al fin y al cabo todos hemos pasado por allí en un momento de nuestra existencia.

    2. A pesar de todo lo que digamos en este blog esta es una de esas cosas no minoritarias de las que nos gusta hablar.

    3. No conozco a nadie que no tenga algún disco, aunque sólo sea uno de ellos. Es como el túrmix o la pasta de dientes, no te mudas de casa sin llevarte tu copia de Dark Side Of The Moon o The Wall.

    4. Su música fue la preferida por muchos vendedores de Hi-Fi para demostrar las bombásticas cualidades del ampli de turno.

    5. Stéphane Grappelli tocó en “Wish You Were Here” y alguien tuvo la brillante idea de bajar su pista en la mezcla final hasta lo irreconocible. Ahora podremos escuchar por fin ese violín en la edición de lujo del álbum del mismo título.

    6. Adoramos el vinilo. Y todos los formatos de audio posibles e imposibles que vinieron después. Su discográfica lo sabe.

    7. Su historia contiene todos los ingredientes de las grandes epopeyas del rock: drogas, experimentación, álbumes “perdidos”, abogados, desaparecidos en combate, mitomanía, megalomanía, auge, caída, resurrección.

    8. La secuencia en la que el niño protagonista de C.R.A.Z.Y (Jean- Marc Vallée, 2005) se despierta siendo ya un adolescente con “Shine On You Crazy Diamond” es un ejemplo de flashforward perfecto. (El director de la cinta tardó años en materializar este proyecto, la mayor parte  del presupuesto del film se utilizó para pagar los derechos de las canciones de su banda sonora)

    9. No todos los días se escribe una letra en la que se dice: “Ojalá, ojalá estuvieras aquí. Sólo éramos dos almas perdidas nadando en una pecera. Año tras año. Corriendo siempre sobre el mismo suelo. ¿Y qué encontramos? Los mismos miedos.”

    10. Creemos que esas palabras son para nosotros. Que cada acorde de “Wish You Were Here” es un homenaje a todos aquellas personas a las que dejamos atrás.

    11. Y verdaderamente  es la historia de una amistad. Un homenaje al visionario y malogrado Syd Barrett y su particular viaje de ida perpetuo.

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    12. Mi padre me llevó siendo un chaval el 20 de julio de  1988 a su concierto en España (sin Roger Waters) en el ya desaparecido Estadi de Sarrià (que mayores nos hacemos)  y nunca olvidaré las cortinas negras cayendo a los lados del inmenso escenario, desvelando dos mastodónticas columnas de altavoces. El estómago encogiéndose.  Ni aquella cama gigante volando por encima de nuestras cabezas al final de “On The Run”. Ni el sonido cuadrofónico. Ni el intenso y penetrante olor a marihuana

    13. El tamaño importa.

    14. Nos encantan las cosas a las que no podemos volver.

    15. Vimos por fin The Wall en 2011 costara lo que costara (con Roger Waters)

    16. Un amigo músico muy leído y hecho a sí mismo me repetía de vez en cuando durante años “Shine on…  es un blues, simplemente eso.” Como si eso fuera un problema o le restara todo el mérito al tema.  “¿Y qué cojones importa eso?” le espeté finalmente un día. Poco después le envié unas notas con la historia de Syd Barrett y la letra de la composición traducida. Nunca más hizo ningún comentario al respecto.

    17. Puedes dejar sonar algunos de sus álbumes mientras te acuestas con alguien sin parecer pedante. Y además, en estado horizontal poscoital, nada como un clásico.

    18. Syd Barret tituló a uno de sus temas “Bob Dylan Blues”

    19. La noche del 2 de julio de 2005 no pude evitar emocionarme viendo juntos de nuevo a cuatro señores canosos sonrientes (la primera reunión completa del cuarteto en 24 años)

    20. El tamaño importa. Ah! eso ya lo dije.” El tiempo se ha acabado, la canción se ha terminado, pensaba que diría algo más.”

     

    A continuación la reunificación de Pink Floyd con Roger Waters de 2005 en el Live8 de Londres.

    Alex García

  • canada_logo2

    Canada celebra su segundo aniversario como discográfica. En este tiempo han editado a Joe Crepúsculo, La Estrella de David, ¡Pelea!, Svper, Extraperlo y el próximo debut de Don The Tiger, licenciando además en España el primer largo de los chilenos Astro (de los que recuperamos el acústico que nos ofrecieron a su paso por Future Beats hace unos meses)
    Charlamos con Luis Cerveró y Borja Rosal sobre sus intenciones, recuerdos, deseos y estrategias al frente de Canada.

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    Hacemos una pausa en el formato habitual del programa para ofreceros tres entregas especiales de Future Beats con una selección de nuestros favoritos de 2013 hasta la fecha. Tres sesiones magnéticas de actualidad, brillo y sorpresa. Diversidad y calidad garantizadas.

    Playlist:

    Nightlands – I Fell In Love With a Feeling (Oak Island) Secretly Canadian

    Unknown Mortal Orchestral – Swim and Sleep (Like a Shark) (II) Jagjaguwar

    Lucas Santtana – Jogos Madrugais (The God Who Devastates…) Mais Um Discos

    Frikstailers – Los Originarios (En Son de Paz) ZZK

    John Grant – Pale Green Ghosts (Pale Green Ghosts) Bella Union

    Caetano Veloso – Um Abraçaço (Abraçaço) Universal

    Josh Ritter – Hopeful (The Beast in Its Tracks)

    Chris Stamey – Skin (Lovesick Blues) Yep Roc

    Checik Tidiane Seck – Kile Bora (Guerrier) Universal

    Asaf Avidan – Love It or Leave It (Different Pulses) Polydor

    Dom La Nena – O Vento (Ela) Six Degrees

    Jim James – All Is Forgiven (Regions of Light and Sound of God) ATO

    Albine de la Simone – Moi moi (feat. Emiliana Torrini) (Un Homme) Tôt ou Tard

    Graveola – Outro Modo (Eu Preciso de Um Liquidificador) Mais Um Discos

    Monoswezi – Ndinewe (The Village) Riverboat

     

     

     

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    Playlist:

    Lady – Karma (Lady) Truth & Soul

    Adrian Younge & The Delfonics – Stop and Look (And You Have Found Love) (Presentes The Delfonics) Wax Poetic

    Charles Bradley – Where Do We Go from Here (Victim of Love) Daptone

    Ethan Johns – Willow (If Not Now Then When) Three Crows Records

    Billy Bragg – No One Knows Nothing Any More (Tooth & Nail) Cooking Vinyl

    Jacco Gardner – Chameleon (Cabinet of Curiosities) Trouble in Mind Records

    Foxygen – Oh Yeah (We are the 21..) Jagjaguwar

    Bombino – Azamane Tiliade (Nomad) Nonesuch

    Maia Vidal – Katerina (Spaces) Crammed Discs

    Pauline en la Playa – Todo Para Ti (El Mundo se va a Acabar) Siesta

    Devendra Banhart – Golden Girls (Mala) Nonesuch

    Babx – Naomi aime (Drones Personnels) Cinq7

    Bilal – Longing And Waiting (A Love Surreal) eOne

    Doldrums – Anomaly (Lesser Evil) Souterrain Transmissions

    Eric Burdon – Devil and Jesus (‘Til Your River Runs Dry) ABKCO

     

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    Playlist:

    La Femme – La Femme

    Wampire – The Hearse

    Niagara – Seal

    Villagers – Passing a Message

    Matt Costa – Clipped Wings

    Mop Mop – Run Around (feat. Fred Wesley & Anthony Joseph) (1)

    Rachid Taha – Wesh (N’Amal)

    Sallie Ford and the Sound Outside – Bad Boys

    The James Hunter Six – Chicken Switch

    Phosphorescent – The Quotidian Beasts

    Richard Thompson – My Enemy

    Terry Allen – The Gift

    Stubborn Heart – It’s Not That Easy

    The Creole Choir Of Cuba – Panama Mwen Tonbe

  • El israelí tiene una voz única, casi femenina. A través de ella juega con referencias de ayer y hoy, del soul al trip-hop o la canción de autor, en su interesante debut en solitario.

     

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    Antes de seguir leyendo, por favor dale al play en el vídeo que aparece en la parte inferior de esta página y mira la foto del muchacho con cresta, que es Asaf Avidan. ¿Ya? Sí, efectivamente, parece mentira que de ese maromo salga una voz tan fantasmagórica y, sobre todo, femenina como la que canta Different Pulses, el single que da título a su primer álbum en solitario, cuarto si contamos los que grabó entre 2008 y 2010 como Asaf Avidan & the Mojos. Incidiendo en la excentricidad -voluntaria o no- que recorre su carrera, hay que recordar que Reckoning Song, un tema de 2008, fue retrabajada el año pasado por el DJ alemán Wankelmut y la remezcla resultante fue número 1 en países como Austria, Italian, Holanda, Alemania o Bélgica.

    Natural de Jerusalén y con 33 años recién cumplidos, Avidan es una de esas rarezas con las que tanto disfrutamos en Radio Gladys Palmera. Su voz le sitúa en la senda de cantautores modernos excéntricos tipo Joanna Newsom, aunque con menos pose mística y más soul en la garganta, como en canciones como Love It or Leave It o Cyclamen, que le acercan a una Amy Winehouse no tan ortodoxa.

    Pero tal vez la esencia del israelí -o la faceta que más le gusta al que esto escribe- está en la segunda mitad del álbum, en baladas como Thumbtacks in my Marrow o -gran título- Conspiratory Visions of Gomorrah, enmarcada por unas trompetas latinas y coros de spaghetti-western sobre una base electrónica.

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    The Disciple, por su parte, evoca el onírico ambiente de los primeros Portishead, y Avidan canta con el dulce abandono de una Beth Gibbons. Pero la canción de mayor intensidad, Is This It, trae anudados referentes más antiguos. Concretamente, al Suzanne de Leonard Cohen, pero cantado por Janis Joplin, como si el canadiense le hubiera regalado a la texana una canción después de su encuentro sexual en el Chelsea Hotel.

    También como Cohen, Avidan tira de referencias bíblicas en sus letras: Lot y la Gomorra de Conspiratory…, Abraham e Isaac en Is This It, el ángel y el discípulo de The Disciple… En esta última Avidan también sitúa las coordenadas geográficas en las que vive, con un enigmático verso: “Todo lo que han visto estos ojos, esta vez se han pasado de la raya, creo que empaquetaré mis mierdas y cruzaré a Palestina”.

    Tras disfrutar de Different Pulses, estaría bien ver a Asaf Avidan en directo. Que yo sepa, aún no ha pisado España (en Francia, por ejemplo, hace giras bastante extensas). A ver si se anima: verle cantar de cerca debe de ser magnético.

    Asaf Avidan Different Pulses (Telmavar Records, 2013)

    Darío Manrique

  • Joe Henry nos ha dado algunos detalles de los proyectos en los que está involucrado actualmente como productor, además de confirmarnos que está escribiendo temas para su siguiente álbum de estudio, el sucesor del magnífico Reverie (Anti, 2011), que grabará entre el verano y otoño de este mismo año.

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    Después de la publicación de Tooth & Nail (Dine Alone Music, 2013) de Billy Bragg, el próximo estreno en el que veremos a Joe Henry como productor será el segundo álbum del músico y actor Hugh Laurie. Henry se ha vuelto a rodear de su equipo habitual de trabajo, con el extraordinario Jay Bellerose en la batería y Ryan Freeland en las mezclas.

    Ahora mismo Freeland está mezclando otro ambicioso proyecto con música de la era de la Guerra Civil norteamericana, que se publicará con casi toda probabilidad este año y en el que Henry ha contado con la participación de T Bone Burnett, Chris Hillman (The Byrds, Flying Burrito Brothers.), Taj Mahal, John Doe, y The Carolina Chocolate Drops entre otros.

    A finales de este mes Joe Henry producirá su segundo álbum para el dúo Over The Rhine y tiene previsto colaborar de nuevo con el pianista Allen Toussaint. Si le queda tiempo este año producirá el disco con el que los veteranos del skiffle británico, Chas & Dave celebrarían cincuenta años de carrera.

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    A continuación recuperamos la entrevista que mantuvimos con Joe Henry en nuestros estudios en su última visita a nuestro país, en 2010. Entonces su álbum más reciente era Blood From Stars (Anti, 2009)

     

    Hace exactamente un año tuve la oportunidad de entrevistarte en Barcelona con motivo de tu actuación en el festival Primavera Sound 2009. En esa ocasión, hablamos sobre tu trabajo como compositor y productor. En la recta final de nuestro encuentro, me escribiste en una servilleta tres palabras: Carolina Chocolate Drops. Desde entonces, he tenido la ocasión de escuchar Genuine Negro Jig (Nonesuch Records, 2009), el disco de esta banda que estuvo recomendado durante varias semanas en Radio Gladys Palmera. También pude verles en concierto y entrevistarles en el festival South by Southwest 2010 en Austin (Texas), y creo que este proyecto define muy bien tu trabajo como productor.

     

    ¿Cómo llegaste a este trío? ¿Fue un descubrimiento tuyo o alguien te propuso la producción del disco?

    Las dos cosas. Soy muy amigo del director de Nonesuch Records, que forma parte de Warner Bros. Sabía que había fichado a Carolina Chocolate Drops, y él me habló de ellos una vez de paso, y leí también un artículo sobre ellos. Mis padres les vieron por casualidad en un concierto en Carolina del Norte y me comentaron lo bueno que fue. Sonó una campanita en mi cabeza y yo intento escuchar siempre esas alarmas cuando suenan. Llamé a mi amigo David a Warner Bros. y le dije: ¿qué pasa con los Chocolate Drops? ¿Como puedo conseguir una entrevista? Tuve una conversación telefónica con ellos y les convencí para que me dieran el trabajo.

     

    Hay una frase de uno de los miembros de Carolina Chocolate Drops que me entusiasma: “La tradición es una guía, no una ley obligatoria. Jugamos con las costumbres tradicionales pero somos músicos modernos“. ¿Te sientes identificado con eso?

    Completamente. En cierto modo, los géneros sólo existen para describir las cosas después del hecho. No tienes que ser limitado a la hora de revisar y utilizar las tradiciones. Es un vocabulario gratuito y para todos. Si eres libre tienes que serlo de verdad: libre de ignorarlo, libre de referenciarlo, adoptarlo, o cualquier combinación de todo esto. Tengo mucho respeto a los que honran la tradición sin sentirse definidos por ella. Estoy claramente influenciado y guiado por grandes tradiciones musicales, igual que Carolina Chocolate Drops pero no me quiero sentirme limitado y me molestaría si escuchara una voz en mi cabeza diciéndome que tengo el derecho de hacer determinadas cosas dentro de una tradición, y que no lo tengo para hacer otras. Es un lenguaje, la música es un lenguaje, tenemos un vocabulario a nuestra disposición pero tenemos que hablar desde lo cotidiano, siempre desde el presente.

     

    Blood From Stars, tu último trabajo de estudio, sigue la estela del disco que publicaste en 2003, Tiny Voices, trabajo que considero como uno de los álbumes más profundos y destacables de la última década. ¿Cómo llegaste de nuevo a ese dramatismo y a esa crudeza sonora?

    Fácil…invitando a las personas adecuadas a la mesa (sonríe). Crear un disco tiene mucho que ver con hacer una película. Eres el director y reúnes a personas de buena fe que traen una cierta generosidad creativa a la mesa. Tengo mucha suerte de trabajar con artistas muy capacitados que son generosos con su talento y muy comunicativos en su reflexión musical. Marc Ribot es un ejemplo perfecto. No es complicado crear dramatismo si está Marc Ribot. Solo tienes que invitarle, no hace falta preguntarle dos veces. Vale para muchos de los músicos con los que trabajo. Por ejemplo, Jay Bellerose. No hago nada si no incluyo a Jay. Tiny Voices fue el primer disco que hicimos juntos. Es un colaborador musical increíblemente comunicativo. A Jay y Marc, les encanta tocar juntos. Sólo tienes que invitarles a los dos y las cosas pasan. La canción es sólo la hoja de ruta. Les dices: aquí lo tenéis, y pueden ir por donde sea.

     

    En la grabación de Blood From Stars ¿Te permitiste improvisar y que tus músicos aportaran su propio punto de vista en el estudio?

    Por supuesto, ya no hago más demos de canciones que son ejemplos de lo que imagino que podría sonar en conjunto. Mis demos son lo más rudimentarias posibles. Guitarra y voz, piano y voz, nada más. No quiero que los músicos estén limitados por mi imaginación. Les doy la canción y les digo: aquí están las palabras y la forma, y luego lo exploramos, así que está todo improvisado dentro del contexto de una determinada canción. Intento hacer suficiente trabajo  como escritor para que  una vez en el estudio esté completamente libre del texto de la canción. Cuando grabo me olvido de ese aspecto, ya he terminado ese trabajo. Quiero estar tan libre como los demás para descubrir como revelarla. Entonces empezamos todos a tocar, y escuchamos hasta donde la podemos hacer llegar

     

    Es como en el jazz…

    Sí, claro, es el mismo impulso. Cuando trabajas un pieza de música en la que crees y estás buscando una manera iluminarla, quieres que la canción sea como un ser vivo. Siempre puede ser distinto. Creo que la gran liberación en el hecho de hacer discos es abrazar la idea que siempre puede ser diferente, que no vas a encontrar el resultado definitivo. Si estás decidido a hacerlo, vas a predisponerte para el fracaso. Tienes que aceptar que hay muchas maneras para lograr una canción. Sólo hace falta encontrar una de ellas y comprometerte.

     

    Además de músicos excepcionales como Marc Ribot, Jay Bellerose o Jason Moran, contaste una vez más con un personaje que creo es clave en tus grabaciones. Ryan Freeland. Por su manipulación del sonido y el tratamiento sonoro del álbum ¿lo consideras de alguna forma un miembro más del grupo?

    Claro, es tan importante como cualquier otra persona en el estudio. Está haciendo igual o más que cualquier otra persona para adivinar y traducir la música que se transforma. Tienes que trabajar con alguien que sabe sacar la foto de grupo, no sólo lo que está pasando en el sonido de una determinada instrumentación sino lo que pasa cuando la música se eleva como el humo y se entremezcla, y sale una tercera voz. Ryan es tan importante para mí como cualquier otra persona con quien trabajo.

     

    El joven pianista Patrick Warren también participa en el disco.

    Le conozco desde mucho tiempo. Empezamos a trabajar juntos en Tiny Voices y ha participado en el noventa por ciento de los discos que he producido desde entonces. Parece muy joven pero es un poquito más mayor que yo. Es una persona encantadora y tiene una mente musical  increíble. Hace muchas cosas que son imposibles de identificar pero si las eliminas, la canción empeorará. Ha estado girando con Tom Waits el año pasado, acaba de tocar con Bob Dylan…creo que ya no es un secreto.

     

    Aunque Blood From Stars tiene un cierto tratamiento eléctrico ¿te sigues presentando en directo con un set acústico?

    Así es. Últimamente, me gusta el sonido de la guitarra acústica porque es muy humano. Las cuerdas y el cuerpo de la guitarra son muy diferentes cuando son guiados a través de un amplificador. También me encantan las guitarras eléctricas pero en directo, cuando las cosas pueden cambiar entre una sala y otra, o entre una y otra ciudad. Me gusta sentir las vibraciones de la guitarra contra mi cuerpo. Me siento más conectado a lo que estoy haciendo. Es muy visceral.

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    Hablemos de algunos de tus trabajos recientes como productor. Este año tuve ocasión de escribirle a Ray Freeland, yo sentía mucha curiosidad por el trabajo que hicisteis para Salif Keita en París. Grabasteis varios temas pero finalmente, sólo se han publicado un par de temas en La Différence, ¿qué pasó?

    Cierto. Grabamos juntos un disco entero. Tal y como lo entendí, Salif estaba contento con el disco pero no con la letra de las canciones. No sentía que sus estuvieran acabadas. Le pareció que la discográfica le presionaba para grabar temas sin terminar de escribirlos. Entonces, volvió al estudio. Como hecho interesante hay que decir que no volvió a grabar ninguna de las canciones que yo produje excepto una, “La Différence”. Es la única que volvió a grabar. Las puso todas a un lado. Pero tengo que decir que el disco que hicimos, aunque no se ha publicado y quizás nunca se publicará, es una de las piezas de música más excepcionales en las que he podido trabajar. De hecho, cuando estábamos en el avión de camino a Nueva York hace dos días, estaba despierto muy tarde en la oscuridad del avión con Jay Bellerose, escuchando en nuestros auriculares las mezclas de prueba del disco de Salif que nunca acabamos. Son increíblemente emotivas. Me gustaría que todo el mundo las pudiese escuchar.

     

    Creo que se publicaron dos temas: “Folon” y “Papa”.

    Sí y suenan como son: maravillosos. La música que tocó fue muy oscura, emocionante y lacónica. Es un artista único y muy especial. Espero que su música se escuche algún día. Fue una experiencia increíble trabajar con él de manera tan intensa.

     

    Salif Keita representa y mantiene viva una tradición que luego han recogido otros músicos como, por ejemplo, Alain Toussaint.

    Es la raíz de toda la música que aprecio. Trabajar con él fue una experiencia que me hizo sentir humilde. Vivíamos todos juntos en una casa en las afueras de París donde el estudio estaba en el sótano, y me acuerdo de una noche a la hora de cenar. Había una colección impresionante de vinilos en el cuarto de al lado. Pasábamos muchas horas comiendo, tomando un poco de vino y escuchando música. Una noche estaba poniendo discos clásicos de jazz de la colección del dueño del estudio, y uno de los jóvenes músicos de Salif me dijo a través del intérprete: “quizás te interesaría saber que mucha de la música que estás escuchando tiene sus raíces en África”. Me pareció la cosa más sincera que estaba compartiendo conmigo. Pensó que a lo mejor no sabíamos que toda la música que apreciamos tiene sus raíces en África. No lo dijo de mala fe. Sólo quería compartir de manera inocente que lo que estábamos escuchando venía de su continente. No supe que decir.

     

    En la actualidad, hay una nueva generación de músicos que vuelven a reencontrarse con el legado del jazz americano, o directamente con la música de raíz africana.

    Claro. Parece ser un pozo sin fondo ya que es la cuna de la humanidad. Todo empezó allí, y no estoy exagerando cuando digo que toda la música que aprecio tiene sus raíces en la tradición africana. Es un hecho. Resulta increíble trabajar con alguien como Salif y darme cuenta hasta qué punto sigue de cerca esta tradición. Fue una lección muy importante para mí. Un día estábamos hablando del uso de voces de coro en una canción. Hablando de la harmonía contra los cantos al unísono, lo apropiado. (En la música tradicional de Mali, muchos de los cantos se interpretan de esta manera). Yo quería escuchar una nota más en un acorde. Recuerdo a Salif diciendo, “lo que escuchas es Bob Marley, que no es de donde yo vengo”. Le respondí: “Salif, ¿no te gusta Bob Marley? Y ojalá hubiera podido evitar esta frase en aquel momento. Me di cuenta que le encantaba Bob Marley pero lo que hacía Bob era fruto de la tradición adoptada en América. Salif no necesita pasar por allí para entender lo que oye. Alguien me dijo después en los Estados Unidos que cuando se habla de tradición se habla del pasado. En cambio, cuando Salif habla de costumbres, se refiere a una tradición viva, no al pasado. Entonces, cuando dice “tradicionalmente esto es lo que hacemos”, se refiere a algo vivo, no a un vestigio. No es una mirada atrás a lo que se siente obligado a hacer por sus ancestros. Es un momento vivo y así es como hablamos. Es un lenguaje musical lleno de poder. Fue genial.

     

    Se ha estrenado recientemente el nuevo álbum del pianista Mose Allison que tras doce años ha vuelto al estudio de grabación. ¿Fuiste tú quien le convenció para volver a grabar?

    Sí y me pasé un año persiguiéndole. Le invité a un festival en Alemania donde fui comisario como pretexto para trabajar con él porque le admiro enormemente. Sabía que ya no grababa desde hacía mucho tiempo. Pasamos unos días juntos en Alemania. Me obsesionaba la idea de que quizá, todavía tenía algo que decir y que teníamos que grabar un disco. Mantenía una gran amistad con su esposa, una profesora de inglés jubilada. Empezamos a comunicarnos por email sobre literatura y poesía. Ella fue quien me animó, y me dijo que sí realmente quería hacer un disco con Mose tendría que seguir persiguiéndole. Es lo que hice y finalmente, después de responderme que no durante más nueve meses, me dijo, “¿cómo seríay si fuéramos a grabar un disco?” Al final, ¡lo logré!

     

    Este año he presenciado cosas muy curiosas: Mose Allison edita un nuevo álbum y trasciende, la gente en el festival South By South West de Austin se volvía loca con la actuación de Carolina Chocolate Drops; al mismo tiempo bandas como Midlake o Bowerbirds triunfan en todo el mundo con su inspiración en el soft rock de los 70 y el folk de los 60 respectivamente. Aquí en Barcelona lo mejor que vimos en un festival de música alternativa fue, con permiso de Wilco,  a Van Dyke Parks sentado frente a su piano… ¿La mejor música del futuro es la mejor revisión del pasado?

    Muy posiblemente. Yo no pienso en términos de edad. Este año he trabajado con 3 músicos que tienen más de 80 años, Mose Allison, Harry Belafonte y acabo de producir un par de canciones con Jimmy Scott para una banda sonora, y tiene 84 años! No hay nada retrogrado en esto. Harry Belafonte y Jimmy Scott son tan modernos, nunca he trabajado con gente más moderna que ellos, como personas. Entonces, claro, el próximo paso importante puede venir de una persona como Van Dyke o un músico de 17 años o una banda de adolescentes. La industria de la música no da valor a los artistas de una cierta edad. Ya sabemos lo que eres, ahora te dejamos de lado. Pero la experiencia de la vida nos dice otra cosa. Y pienso que Van Dyke es un genio. Ha estado muchas veces en mi casa, ha grabado muchas veces en mi casa. Es super natural.

     

    Y Bob Dylan acaba de cumplir 69 años y parece sentirse como un chaval.

    Jejejeje…¡Harry Belafonte piensa que Bob es un niño! Jimmy solo quiere cantar, Jimmy es como una bombilla encendida, fue completamente alucinante estar en una habitación con él y escucharlo. Es como una persona sólo conectada por la mitad a este mundo.

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    Hablando de veteranos, este año hemos perdido al gran compositor y productor Willie Mitchell. ¿Cómo te afectó?

    Mitchell fue un arquitecto jefe con un estilo de música muy significativa para muchos de nosotros. Sólo tienes que escuchar “Let’s Stay Together” de Al Green, y el gran disco de Ann Peebles, I Can’t Stand The Rain, un disco de una cantautora con poco reconocimiento, a pesar de de ser un icono del soul. Pero una vez más, no pienso tanto en términos de géneros. En él, hay un vocabulario muy rico, y Willie Mitchell fue un arquitecto increíblemente importante de una música revolucionaria y popular. Piensa en la última vez que algo fue así, como “Let’s stay together”. He hablado últimamente mucho de este tema con mis amigos. Cuando iba al instituto cerca de Detroit, se publicó el disco Songs In the Key of Life de Stevie Wonder. Estaba por todas partes, sonaba en todos los coches, las tiendas, y no sé cuándo fue la última vez que algo fue tan genial y universal. O mejor dicho, la última vez que algo tan popular fue tan genial. Y Willie Mitchell estuvo involucrado en varias cosas que fueron a la vez muy accesibles, profundas e importantes a nivel emocional.

     

    ¿Qué otros productores admiras? ¿Te gusta lo que está haciendo gente como T Bone Burnnett?

    T Bone es mi padrino profesional. Fue el primero que me animó a producir a alguien que no fuera yo mismo. Es la persona que visito cuando tengo un problema, ya sea a nivel musical, profesional o espiritual. Ha sido un mentor para mí. Junto con Alain Toussaint, que es también un amigo y consejero. He tenido mucha suerte. Tradicionalmente, no hay muchos productores exitosos que sigan encontrando el equilibrio entre el hecho de ser músico y compositor. La gente empieza por lo general haciendo una cosa y termina haciendo otra. Hay muy pocos que sigan combinando los tres elementos. Soy muy afortunado de tener mentores que me ayuden con esta idea, y conozco a T Bone y Alain Toussaint desde hace mucho tiempo. Los dos todavía practican las tres cosas en una gran amalgama caótica de maestría. Así que, efectivamente, T Bone es muy importante para mí, tanto a nivel personal como musical. Le admiro muchísimo. Con todo el trabajo que tengo, ya no dispongo de tanto tiempo para escuchar música contemporánea. Estoy seguro de que hay de muy buena pero no la conozco. Cuando vuelvo a la música para alimentarme sigo escuchando la misma que hace cuarenta años. Vuelvo con Duke Ellington y Louis Armstrong, Woody Guthrie, Lightening Hopkins, Robert Johnson y Lead Belly, Ray Charles…no puedo dejar de escucharles.

     

    ¿Nos puedes desvelar algo sobre tu nuevo trabajo con Aaron Neville para la banda Over The Rhine?

    Acabo de terminar un disco con ellos. De hecho, lo estaba mezclando el día antes de venir a España. Es fantástico, muy por encima de lo que esperaba. Ha sido un proyecto increíble, son colaboradores geniales, compositores maravillosos y Karen es una cantante estupenda. Creo que es un disco muy profundo. Justo antes, hice un disco de viejo góspel y música espiritual con Aaron Neville, con la participación de Alain Toussaint en el piano. Fue un proyecto muy intenso. Catorce canciones en tres días. Muy emotivo.

     

    Supongo que es un disco de versiones…

    Sí. Toda la música fue antigua. Como los principios de The Staples, Soulsters, Lead Belly, Big Bill Broonzy, todo con sus raíces en las tonalidades de gospel.

     

    Alex García

     

     

  • Kiko Veneno consigue, con la producción de Refree, abrir nuevos horizontes en su dsicografía con ‘Sensación térmica’.

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    Dice Kiko Veneno (Figueres, 1957) que desde que empezó a preparar las maquetas del sucesor de Dice la gente (2010) ya tenía claro que quería “buscar caminos nuevos y nuevas formas de trabajar”. A sugerencia de su compañía de discos, se juntó con Refree, nombre artístico de Raül Fernández, músico barcelonés de raigambre indie, con una muy personal discografía bajo su alias además de producciones como la del triunfal debut de Silvia Pérez Cruz.

    El sonido de Refree es moderno y juguetón, con instrumentaciones y arreglos inusuales para Kiko, y tiene su mérito -tanto suyo como de voluntad de Kiko- ajustarlo a las composiciones del andaluz. Eso es así sobre todo en ciertos temas de Sensación térmica, como Babú, Mala suerte o Los planetas.

    Babú es “la canción techno”, que decía su autor en la presentación del disco, seguramente la más sorprendente de todas por los ritmos rotos, los ruiditos digitales y los sampleados que la atraviesan, emparejados con una mandolina que es casi tan inaudita como todo lo anterior.  En Babú (el nombre de una casa de la isla de Strómboli, en Sicilia, donde comenzó su gestación), Kiko Veneno casi rapea. El estribillo, una de las frases más tremendas de un disco con unas cuantas, está sin embargo cantado: “Ayer comí, pero eso se acabó”.

    Mala suerte supera en dureza a ese verso. Es una sucesión de historias sobre las consecuencias de nuestros actos: desde el tipo que atropella, hasta arriba de coca, a un chaval, a los niños de países pobres que trabajan como bestias para hacer la ropa de marca que compramos… Es la canción más larga y la más -aparentemente- caótica: cada una de esas escenas tiene un tono musical distinto (que incluyen desde ukelele a disparos de metralleta), y el crudo tono rockero que marcan la batería y la guitarra eléctrica es terriblemente novedoso si pensamos que esto es un álbum de Kiko Veneno.

    Los planetas comienza con un piano jazzy muy al estilo Refree, y su compleja estructura implica continuos cambios de ritmo, con unas trompetas y unos arreglos de cuerda sintetizados que quedan muy curiosos junto a la guitarra flamenca. Y otros dos buenos versos: “Qué fácil es pasar del arte a quemarte/ Yo no quiero vivir ni sufrir por amor al arte”.

    Esas tres son las canciones más llamativas, pero también No cal patir, con sus juegos de palabras casi infantiles (“En La Paz no hay paciencia/ A Irán no sé cuando voy a ir”) tiene una curiosa guitarra cortante y un final con flauta y coros de aires africanos. La música de ese continente siempre ha intersado a Kiko Veneno, algo que era más patente que nunca en Dice la gente. En Sensación térmica sigue presente esa tendencia, especialmente en Sabes o no, una rumba afrocubana que podría haber estado en ese disco anterior y que alterna el tres caribeño con el balafón (antecendente de la marimba) del África Occidental.

    A la mitad del álbum aparece lo más cercano a un remanso de paz con la bonita melancolía semiacústica de Sólo con palabras y el detallismo de orfebre de Namasté, tal vez la mejor canción del álbum, y supongo que futuro single. Una canción de esperanza y búsqueda espiritual con unas soñadoras guitarras, flauta, bonitos coros otra vez africanos y una excepcional colaboración de Silvia Pérez Cruz en el tramo final.

    Sensación térmica no llega a las estratosféricas alturas de Échate un cantecito (1992) y Está muy bien eso del cariño (1995), la edad dorada de Kiko, pero supone un cambio de sonido que se agradece mucho a estas alturas, por lo que supone de inquietud y valentía del artista. Y no sólo por las intenciones, sino por los hallazgos conseguidos junto a Refree, cuya rica propuesta musical consigue realzar las canciones de Kiko.

    Darío Manrique

    KIKO VENENO Sensación térmica (Warner, 2013)

  • Carlos Eleta Almarán hizo muchas cosas en su vida. Fue hombre de radio y de televisión, coleccionista, (…) representante hípico y apoderado de boxeadores en tiempo de Mano de Piedra Durán. Sin embargo, nada fue tan grande como su carrera de compositor, y en ella ninguna canción fue tan famosa como Historia de un Amor; hoy tras su muerte a los 94 años convertida en su propio epitafio….

    Future Beats no puede pasar por alto la desaparción del compositor panameño, ligado por siempre a la historia de este medio, Radio Gladys Palmera. Te recomendamos la lectura del artículo completo escrito por nuestro compañero José Arteaga en el blog “La Hora Faniática”.

     

     

     

  • Nuestros amigos de Latin Roll os invitan a descubrir los acústicos y grabaciones en directo seleccionadas en Latin-Roll Sessions Volumen 2

     

    Zoé, Carla Morrison, Xoel López, Francisca Valenzuela, Natalia Lafourcade, Mikel Erentxun, M Clan, Astro, Maga, Alex Ferreira, Ruidoblanco están en la segunda edición de las Latin Roll Sessions, con versiones alternativas, frescas y espontáneas de sus canciones grabadas a lo largo de los últimos meses.

    La mayoría de las versiones fueron grabadas durante las entrevistas exclusivas para Latin-Roll.com, hechas en los estudios de Gladys Palmera en Barcelona, España. Además el compilado también incluye temas en directo, como una versión inédita del tema Labios Rotos en interpretación eléctrica, originalmente publicada por la agrupación mexicana Zoé en formato acústico durante su MTV Unplugged y grabada en la reconocida Sala Apolo durante el sexto aniversario de Latin Roll. El compilado trae a su vez actuaciones del festival Viva la Canción registradas en la sala Music Hall de Barcelona.
    “Las Latin Roll Sessions nacen como la idea de difundir y compartir las versiones únicas e inéditas hechas por muchos de nuestros invitados durante el año. Versiones frescas, instantáneas sonoras sin ningún tipo de post producción y con la esencia e identidad del riguroso directo radiofónico”, dice Sebastián Rojas, del Latin-Roll.com, a cargo del diseño y mastering de este compilado.

    En total son trece temas de artistas de México, Chile, Republica Dominicana y España.

    La descarga gratuita estará disponible hasta el 31 de enero a través del portal latin-roll.com

    El listado de canciones:

    Qué sería – Francisca Valenzuela (Chile)

    Pepa – Astro (Chile)

    Despierta Wendy – Austin TV (México)

    El Hombre Pánico – Austin TV (México)

    Última Versión de Ti – Ruidoblanco (España)

    Ay! Paciencia – Alex Ferreira (República dominicana)


    (Así son) las reglas del juego – Mikel Erentxun (España)



    Silencio – Maga (España)

    Para Decirte Adiós – M Clan (España)

    Tierra – Xoel López (España)

    Además:

    Hasta la Piel (versión en directo) – Carla Morrison (México)
    La Fugitiva (versión en directo) – Natalia Lafourcade (México)
    Labios Rotos (versión eléctrica) – Zoé (México)

    Latin Roll agradece a:

    Radio Gladys Palmera, Alejandra Fierro, Alex García, Armand Rodríguez, Esmerarte, Kin, Ross, Cyril, Alfonso, Cristina García, Rodrigo Guardiola, Zoé, Renata Rincón, Pablo Camuñas, Jiju y sus enmascarados, Miguel Ángel García Garrido, Viva La Canción, Sala Music Hall, Sala Apolo, Moncho y sus Ruidoblancos, Bruno Gonzalez, Miguel Rivera, a nuestras parejas por aguantarnos, a nuestras familias por mantenernos, a todos los oyentes, fans, amigos y a los que se nos olvidan…

    ¡¡¡Gracias a todos por Refrescar la lengua!!!

    Escucha el Podcast Especial Aqui

    Descarga las Latin-Roll Sessions Volumen 2 aqui

  • R&B, Detroit, Memphis, Rockabilly, sencillos de 7 pulgadas, ¡Raymond Chandler!: Nick Waterhouse entra en escena.

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    No es el único artista en reivindicar, reconstruir y hacer suyo el sonido de los viejos sencillos de R&B, tampoco ha sido el primero ni será el último en vestirse y peinarse como quizás su abuelo lo haría un sábado por la noche hace cincuenta años. Pero Nick Waterhouse es más que un tipo disfrazado posando con un micrófono Electrovoice en una foto en blanco y negro.

    Hay algo nuevo y fascinante en la propuesta de este americano de 25 años nacido en Santa Ana. Green Onions, Ray Charles y Ray Chandler le cambiaron la vida. El tema de Booker T and The MG’s fue el motor de acción que le animó a componer su propia música. La obra de los dos Ray asegura que le impactó de forma visceral desde su descubrimiento y que a menudo vuelve a los discos de Charles y a los libros de Chandler para descubrir siempre algo nuevo.

    Creció en Orange County y se trasladó a San Francisco durante siete años planeando según  declaró el pasado año a Paradigm Magazine el plan perfecto para grabar el tipo de discos que siempre le gustaron. Y para ello Nick parece tener muy claras algunas cosas. “Hay mucha gente de mi generación que cree estar siendo creativa, pero no hay esfuerzo ni una reflexión. Todo el mundo es minero, pero sólo unos pocos dan con el oro. La MTV, por ejemplo, contribuyó a proyectar una imagen distorsionada de la figura del artista. Como si no existiera el compromiso total con el trabajo y las obras se pudieran gestar sin pensar demasiado”

    Nick Waterhouse asume que su fascinación por la música de los 50  es, en gran medida, romántica. “Creo que la gente, en cualquier periodo de la historia, mira al pasado de esa manera. En 1917 T.S. Eliot iba de un sitio a otro diciéndole a todo el mundo que el mundo nunca fue tan apasionante como en el siglo XVII. Hoy en día la identidad de nuestra generación es difusa, se fragmenta cada vez más a través de las tecnologías de la información”

    Para Nick es tan importante el contenido como la forma. Las letras de los temas surgen de forma espontánea al componer la melodía. Y otorga una importancia decisiva a los arreglos y la manera en que su música se ha de ejecutar y registrar.

    “Utilizo micrófonos y componentes en mis equipos realmente muy antiguos. La mayoría del sonido directo de hoy en día es antinatural y enfático en determinadas frecuencias que alguien, allá en los 80, decidió que eran las adecuadas para escuchar”.

    Su álbum, Time’s All Gone es uno de nuestros favoritos del pasado 2012 (Innovative Leisure,2012). Y también su producción para The Allah-Las Allah-Las (Innovative Leisure, 2012)

    Puedes leer y escuchar (en versión original y doblada) la entrevista completa que nos brindó Nick Waterhouse en este enlace

    Alex García

     

     

  • Jorge Drexler, el premiado cantautor uruguayo, se lanza por un camino insólito, el de las  aplicaciones para tabletas y móviles. La peculiar “app” se llama “n”, una aplicación musical interactiva que el mismo compositor nos enseñó en los estudios de Radio Gladys Palmera en Barcelona

    Jorge-Drexler

    Jorge Drexler:  Es muy sencillo. Son canciones en las que puede intervenir el oyente. Y el oyente puede determinar el rumbo de la canción. En algunos casos cambiando las letras y la melodía, en otros cambiando los arreglos, en otros cambiando los cantantes invitados a participar…cada canción tiene un mundo diferente de interacción. Cada vez que abres la canción y la escuchas, la canción es distinta. Son canciones que están hechas para estar en movimiento. Como una escultura móvil, que si estuviera quieta perdería toda su gracia. Estas canciones son líquidas, para estar en movimiento, para que la gente las modifique.

    ¿De dónde viene esa idea? Te conocemos como cantautor, y aquí te encontramos en el mundo virtual.

    Siempre estamos en el mundo virtual. Una canción es un ejercicio de virtualidad. Aunque estés cantando una canción solo con una guitarra, estás de alguna manera trayendo a la realidad una emoción que viene de otro lado y trasmitiéndola a través de un canal directo hasta otra persona. Puede ser a través de un medio tecnológico o sentado frente a ti. Siempre se trata de evocar cosas. En este caso va un poco más allá y el oyente no solo recibe cosas, también da, genera parte del destino de la canción.

    ¿Y la idea…?

    Unos amigos que hacen aplicaciones me dijeron “nos gustan tus canciones, ¿no quieres hacer algo?” Al principio surgió una propuesta para hacer un catálogo de canciones donde elegías unas variables en la selección. Pero dije que me gustaría escribir un género de canción que sólo tuviera sentido en una aplicación. Estas canciones no tienen una versión definitiva, la puedes grabar en un disco pero hay millones y millones de versiones. La aplicación te da la opción al final de guardarla en tu disco duro o de compartirla en una red social o por email pero esta versión que has hecho tú será una de las millones de versiones que hay. No va a ser la única.

    Me gustan mucho los experimentos poéticos así que empezó siendo un experimento de combinación de palabras y música. Creo que es un género nuevo de canciones – le llamamos “aplicacanciones” que es un nombre muy feo pero muy descriptivo de lo que pasa.

    El diseño es muy esmerado

    Sí, tenemos un equipo de diseño increíble. También los programadores, el equipo de ingenieros. Parte del equipo es de Barcelona, la gente de Reactable, que dieron gran parte de las soluciones tecnológicas. Eran los únicos que encontramos, en una búsqueda mundial, capaces de resolver determinados problemas tecnológicos asociados al audio, a la música. Esto no se ha hecho en ningún lugar en el mundo y tiene un nivel de programación de audio que no he visto en ningún otro programa, salvo en el propio Reactable.

    Parece muy sencillo y hasta estaba pensando que a mis niños les encantaría…

    Los niños entienden muy bien las tabletas, y los ancianos. Es algo muy intuitivo. Pones el dedo arriba y lo mueves. Me interesaba más eso que el entorno del ordenador, done tienes un mouse, una intermediación.

    Hay tres canciones y cada una está enfocada en diferentes aspectos del proceso musical.

    Habitación 316 es la combinación de textos, cuenta la historia de dos extraños que se encuentran en una habitación de un hotel y las casi infinitas versiones de lo que allí pasó. El usuario determina lo que pasó. Están limitadas las acciones pero se pueden combinar y el resultado determina más aproximación o más distancia entre las personas.

    La segunda se llama Madera de Deriva, es una canción que habla cerca del devenir en la vida y de ir aprendiendo del trayecto errático que a veces tiene uno en la vida, creciendo con los lugares y las cosas que van visitando. Y de la misma manera en que uno va creciendo y acaba siendo un poco los sitios por los que anda, la canción también crece con los sitios en los que suena.  Cuando la recibes viene como un niño, viene desnuda, sólo con la voz, y tienes que ir agregándole, ganándote los instrumentos, desplazándote en diferentes direcciones.

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    La aplicación utiliza geolocalización  para buscar los instrumentos

    Cada grupo instrumental está localizado en áreas del planeta. El globo de la tierra está cuadriculado en áreas de 500m de lado y cada 500m aparece un instrumento nuevo.

    Componer para una aplicación así tiene que ser completamente diferente a todo

     Es totalmente distinto y da muchísimo más trabajo. Porque la canción no sólo tiene que funcionar en la secuencia que la escribes, sino que tiene que ser una canción hecha para estar en la intemperie. Tienes que construirla de manera que la pongas en la peor de las situaciones, que todo el mundo juegue y la toquetee y que siga teniendo sentido. Son canciones que resisten al caos, es más, lo piden, lo necesitan. Se alimentan del caos, son canciones que navegan en el caos.

    La primer canción, Habitación 316, tiene 38 versos, 19 cortos y 19 largos que alternas, y todos tienen sentido con todos. Un amigo matemático del equipo hizo el cálculo de la cantidad de posibles versiones de la canción, y es de 1027.

    Ya estamos entrando en mundos tecnológicos que van por encima de nuestra capacidad intelectual, ¿no crees?

    El mundo ha siempre estado por encima de nuestra capacidad intelectual, en general, no sólo ahora en la era tecnológica. Siempre ha habido cosas que el hombre no lograba entender, de lo contrario no existirían ni las religiones ni las filosofías. La realidad siempre ha estado por encima de nuestra capacidad intelectual porque el intelecto no es capaz, por sí sólo, de percibir la realidad. Necesita otras cosas, necesita la emoción, la intuición.

    Siempre aclaro que este no es un proyecto tecnológico. La tecnología es una herramienta poética para conseguir un fin artístico. Lo que me interesa es que son canciones líquidas, canciones intervenibles. Todos los que participamos, incluso en el área específica de programación y tecnología, sabíamos que lo importante era el resultado artístico.

     Y el look, la parte visual, es orgánico

    Me alegro, esa es la idea.

     ¿Y la tercera canción?

    La tercera es la más complicada de todas. Décima a la Décima está basada en una estructura métrica de verso que se llama “Décima Espinela”. Se asemeja al soneto, por ejemplo. La décima es un tipo de versificación que existe prácticamente sólo en el idioma español. Son diez versos con una estructura de rima muy compleja. Elegí este tipo de verso porque está vivo en todos los países latinoamericanos. Cada estrofa está compuesta de diez versos, y cada verso tiene diez opciones. Es decir,  es cómo una décima cúbica. Se llama Décima a la Décima y tiene 1010 resultados posibles que son diez mil millones de combinaciones. Cómo era muy complicado ir leyendo los versos y eligiéndolos, invité a otros nueve cantantes, así que lo que hace e usuario es ir eligiendo los cantantes. El texto también es combinatorio.

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    Las canciones no se venden en las tiendas de discos, ni se venden en iTunes, porque no vendes una mezcla de la canción. Se compran en lugares donde se compran experiencias. Se compran en los Appstores. La primera canción es gratuita. En Android las tres son gratis. Si utilizas Mac, hay que pagar dos, pero un café te sale más caro que comprar una canción que llevó nueve meses de trabajo.

    Tampoco se trata de quejarse. Los músicos hemos tenido un rol muy triste en los últimos años muy a nuestro pesar. A nadie le gusta quejarse. Hemos visto cómo nuestro trabajo se ha cerrado, y todo el mundo se ha ido a la calle. Siempre se ha entendido lo que es el paro, pero imagínense, eso que le está pasando al país le viene pasando al mundo de la música desde hace diez años. Pero yo decidí no quejarme más.

    La tecnología evidentemente genera un montón de cambios que a veces son difíciles de asumir pero ofrece posibilidades nuevas que son alucinantes. En primer lugar desde un punto de vista  artístico, porque no sé si esto generará dinero o no. A mí por lo menos me ha abierto una puerta compositiva. Llevo 25 años componiendo canciones y tuve que empezar de cero otra vez para este proyecto. Empezaba una canción y no sabía si podía llegar a terminarla, si podía conseguir que todo el texto se encajara.

    Espero escuchar los resultados. Cada uno guarda sus canciones y tengo mucha curiosidad saber que hace la gente con ellas.

    ¿Te las pueden enviar?

    Lo pueden colgar en Twitter o Facebook, o enviar por email. Ya he escuchado algunas versiones y es muy lindo escuchar una persona desde Temuco en el sur de Chile mandarte una versión de tu propia canción.

    Pues la invitación está hecha…

     

    Marushka Vidovic