• Pokey LaFarge: El Orgullo de Saint Louis

    Su disco homónimo es una gozosa colección de canciones nuevas compuestas a imagen de la vieja música estadounidense de entre los años 20 y los 40.

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    Se podría decir que lo que hace Pokey Lafarge (Bloomington, Illinois, 1983) es música estadounidense pre-rock & roll, pero siendo más exactos sería lo que en su país llaman pre-war music: folk, country, cajun, blues rústico, algo de jazz temprano… Todo, entre los años 20 y los 40.

    “Era, en sentido general, la música folk de entonces. No entraba en la categoría del pop de la época, salvo algunas cosas de jazz. Estaba en el underground”, cuenta Lafarge antes de su reciente concierto madrileño: “Raras veces la música folk de ningún país ha sido pop, porque los que controlan la industria han desvirtuado la música al empaquetarla como pop, y yo quiero que la música sea 100% auténtica”.

    Pese a su juventud, su último disco, homónimo, es ya el quinto, aunque es con el que ha recibido la atención merecida, gracias entre otras cosas a su vinculación a Jack White, con cuyo sello Third Man Records se edita. “Él me escuchó en una emisora de Nashville hace tiempo y se puso en contacto conmigo”, explica Lafarge: “Hace tres años ya grabé para Third Man un 45 [Chittlin’ Cookin’ Time in Cheatham County]. Luego colaboré con él en su disco en solitario, Blunderbuss, nos fuimos de gira juntos tres semanas, hicimos unas canciones para la BSO de El llanero solitario… Es un caballero, alguien muy centrado en el trabajo, en la música, con un hambre infinita por seguir desarrollando su oficio”.

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    Lafarge, que se ve a sí mismo como “un embajador de su país”, también es gran propagandista -en canciones como Central Time- de las virtudes de su tierra, el Medio Oeste. Aunque vio al luz en Illinois, es de Saint Louis (Missouri), la tierra que vio nacer a Chuck Berry o Josephine Baker. “También Ike Turner y Miles Davis eran de allí, aunque es más una ciudad de béisbol, de grandísimos jugadores. Uno canta sobre lo que conoce, y Saint Louis es parte de los cimientos de mi vida, no se puede esconder lo que uno es. El Medio Oeste tiene algo de España, no hay pretenciosidad. Creo que la gente en España es muy accesible, simpática, con los pies en el suelo. En el Medio Oeste somos parecidos. Vas a Nueva York, Boston o California, sitios que me gustan y tienen su sabor especial, pero no son tan amables o accesibles como en el Medio Oeste. También es una zona de clase obrera, de gente dura que trabaja mucho. Estoy orgulloso de donde vengo”.

    Tanto su sonido como su aspecto (parece un currante de los años 40 vestido de domingo) son una salto atrás en el tiempo, pero en sus canciones Pokey Lafarge trata temas relevantes en la actualidad. Es el caso de Close the Door, que en clave de humor negro habla de la necesidad de un sistema sanitario universal y gratuito en EE UU: “Lo que está haciendo Obama no es la solución definitiva, pero sí un primer paso. Somos un país de 300 millones de personas y es difícil que nos pongamos de acuerdo para un tema así, pero el objetivo debería ser hacer algo sostenible en el tiempo”.

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    La música estadounidense de pre-guerra está viviendo cierto revival en los últimos años, gracias en parte a la serie Boardwalk Empire, para la cual Lafarge grabó Lovesick Blues, tema popularizado por Hank Williams, pero que el cantante se apresura a puntualizar que se inspiró en la versión previa de Emmett Miller. “Aquello fue fantástico, grabé con Vince Giordano, uno de los mejores jazzmen del mundo”, señala: “Tampoco sé si hay un revival. Hay mucha gente aprovechándose de que ahora se le presta más atención a esta música, pero nunca ha desaparecido, siempre ha estado ahí. Yo hago lo que he hecho siempre”.

     Darío Manrique

  • Seward en Future Beats: La Revolución Permanente

     

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    Hoy Future Beats dedica su tiempo por entero a Seward, el enigmático e inquieto quinteto con base en Barcelona que reinventa las reglas del juego en cada grabación y concierto. No necesitan redes sociales ni web para llegar cada día más lejos. Tras su paso por South by Southwest en Austin, The Great Escape en Brighton, Vive Latino en México o Canadian Music Week en Toronto se presentan por primera vez en Madrid el 23 de noviembre. Su primer trabajo, ‘Home. Chapter One’ (2011), disponible sólo en vinilo, fue mezclado y masterizado por Matt Pence (Centro-Matic, Micah  P.Hinson, Midlake). El segundo está en camino.  Y, por supuesto, al igual que el anterior estará sólo disponible en vinilo.
    Sobre la improvisación, la comunicación o todo lo contrario, la manipulación del sonido y de las ideas… Descubre la asombrosa revolución permanente de Seward en este especial en el que se incluye una grabación exclusiva en formato trío para Gladys Palmera.

    Y para los que echéis de menos una nueva edición de Future Beats dedicada a las novedades y avances discográficos hay sorpresa: un mixtape especial con algunos de los favoritos recientes del programa. Al finalizar la entrevista con Seward les hicimos entrega de un recopilatorio personalizado con temas que han sonado últimamente en el programa: “El Club del Zorro Rojo”… ahora el club abre sus puertas para el resto de oyentes de Future Beats.

    Hoy, por tanto, un Future Beats 2X1

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    Algunos de nuestros favoritos recientes…

    Playlist:

    Electric Peanut Butter Co – The Rain
    Jesus Acosta – Guajira
    Valerie June – Workin’ Woman Blues
    Mc Anuff & Fixi – Garden Of Love
    Natural Self – Metropolis
    Eric Bibb – Have a Heart
    Melanie De Biasio – The Flow
    Thomas Dybdahl – This Love Is Here To Stay
    The Black Hollies – Lunatic Influenza Pt iii & iii
    Israel Nash Gripka – Who In Time
    Moodoid – Je Suis La Montagne
    Emily Jane White – My Beloved
    Foreign Fields – Montaintop
    Agnes Obel – The Curse
    Jun Miyake – Laminin (feat Nina Hagen)
    Jackson & His Computer Band – Vista
    Javelin – Nnormal

  • El rock-semilla de Andrea Echeverri

    La cantante de Aterciopelados presenta en España su tercer disco en solitario, ‘Ruiseñora’.

    Andrea-Foto de Claudia Parra

    Acaba de llegar de viaje por carretera desde Cartagena, donde anoche actuó como invitada de Susana Baca dentro del Festival la Mar de Músicas. Sin tiempo para nada más, Andrea Echeverri (Bogotá, 1965) se baja del coche y empieza la entrevista. El miércoles 24 actúa en la Apolo 2 de Barcelona y el jueves 25 en la sala Taboo de Madrid, presentando Ruiseñora (Soyla Discos/Música es Amor), su tercer disco al margen de Aterciopelados, el grupo con el que ha construido una carrera musical fundamental en los últimos 20 años para el rock latinoamericano, y del que dice que tal vez en 2015 pueda haber nuevo álbum: “Parece una buena fecha, redonda”.

    He leído que defines ‘Ruiseñora’ como “rock semilla”. ¿Por qué?

    El concepto lo acuñó otra persona, me gustó y yo lo utilizo. Tiene que ver con los instrumentos, primero, porque no tiene batería y sí muchas maracas, maraquitas, maracones, chéqueres [todos ellos instrumentos de percusión con semillas en su interior]. Pero también tiene que ver con el concepto de sembrar pensamientos, que es bonito.

    También lo has definido como “rocka de altiplano”. ¿Rocka como femenino de rock?

    Sí, y porque Bogotá está en un altiplano. En la música colombiana hay una gran diferencia entre la música costeña y la del altiplano, y yo soy de montaña. Tal vez en Aterciopelados había un poco más de trópico porque a Héctor [Buitrago, su socio en el grupo] le gusta mucho, pero a mí no me fluye tanto.

    ¿Por qué esa decisión de no usar batería ni bajo?

    No quería usar batería porque me tiene un poco harta. Mi voz es suave, y llevo veintipico años tocando con baterías, y cuando es un festival y la batería está al fondo pues bien, pero nosotros tocamos en sitios pequeños normalmente, la tengo muy cerca y se me mete por el micrófono. Además, los bateristas tienen habitualmente su onda… Y luego está que lo quería hacer yo, y he usado el cajón peruano, que no tiene unos patrones muy complicados, y puedes hacer un bombo con él. Todo el disco está hecho por mí, y he tocado lo que podía tocar, quería construir un ambiente bonito que acompañara mis canciones. Y la maraca y el cajón me fluyen.

    En cuanto al bajo, quería utilizar un guitarrón de mariachi, pero precisamente Susana Baca me dijo que probara con una leona [instrumento de cuerda típico del son jarocho mexicano], mucho m´as pequeño, y me encantó.

    ¿Cómo fue la grabación en tu casa?

    Fue muy rico, porque yo no soy músico, yo estudié arte, soy ceramista, y con la música me hacía falta esa cosa artesanal, de estarte todo el día y muchos días con una cosa. Y esa parte la hacía casi siempre Héctor. Y es muy rico, me encanta.

    Es un disco con mucho mensaje feminista. ¿Era la primera idea o el concepto salió sobre la marcha?

    Salió de una pelea, tal cual. Mejor no contar la pelea… En la pelea me dijeron que yo era el ser más violento del planeta, y por eso esa canción que se llama Guerra, que dice “guerra dentro de mí”. Habla de una manera que tenemos los artistas de conjurar esos demonios. Puede que tenga guerras y agresividad, pero también tienes creatividad para hacerte casi una terapia.

    El título, ‘Ruiseñora’, aparte de una sonoridad bonita, incluye la palabra “señora”, como en una reivindicación de la edad, una de las discriminaciones más presentes en la sociedad actual, en la que parece que sólo lo joven es bello, sobre todo para las mujeres. ¿Es así?

    Sí, hace poco, en una aeropuerto estaba viendo [tele]novelas y en las novelas ya no hay viejitas ni señoras siquiera, todas son pelirrojas y tienen botox. Es una sociedad que piensa que lo único importante es la juventud, la belleza y el sexo.

    Además, la palabra ruiseñora no existe, me enteré después. Yo quería crear un espacio femenino y me inventé una palabra en femenino, es perfecto. Tiene la simbología del canto, por un lado, y por otro contiene la palabra señora.

    Andrea Echeverri-Foto de Andrez Zuluaga

    El disco lo has autoproducido, autoeditado…

    Sí, autotodo. Mi sello se llama Soyla Discos. Es como un chiste: soy la que barre, soy la que cocina…

    ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Te ha robado mucho tiempo?

    Me encantó, te quita difusión, pero te da independencia artística, puedes crear a tu ritmo…No tienes que ir a reuniones, no tienes que consultar a nadie si les gusta, o cuándo saldrá… Vas a tu ritmo.

    Te has definido como ceramista, antes que músico, y la edición de lujo de ‘Ruiseñora’ incluía una medalla de barro hecha por ti. ¿Qué te atrae de la cerámica que no te da la música?

    Es una cosa muy privada, nada que ver con la música. Estar allá embarrada y que nadie te tome fotos es delicioso.

    ¿Cómo fue el concierto con Susana Baca en Cartagena?

    Fue divino, ay doña Susana, qué cosa, qué delicadeza. Se diría que no tenemos mucho en común, pero se ha desarrollado una bonita amistad entre nosotras, y hasta canta en mi canción Florence. En Cartagena estuvimos con Martirio, que no la conocía, y es chévere. Creo que cantamos en un registro parecido.

    ¿En qué consistirán las actuaciones de Madrid y Barcelona?

    Estaré yo sola, con una pedalera que hace loops: meto pitos, voces, capas de armonía. Mi música es muy sencilla y repetitiva, y parece estar hecha para este aparato. La melodía de la voz es la que cambia, pero la base se mantiene.

    Darío Manrique

    Andrea Echeverri actúa el miércoles 24 en la Apolo 2 de Barcelona (21:30 h., 11,50 €) y el jueves 25 en la sala Taboo de Madrid (21:30 h., 11,50 €) Más info

    http://www.andreaecheverri.com

     

     

     

  • La joven cantautora británica enriquece la paleta sonora en su tercer álbum, The Still Life: “Es un disco más representativo de lo que escucho últimamente”, nos cuenta.

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    Sólo tiene 22 años pero The Still Life es ya su tercer álbum. Alessi’s Ark es el nombre artístico de Alessi Laurent-Marke, una cantautora acostumbrada a que se destaque -para bien o para mal- su precocidad: “No me molestan las referencias a mi edad, pero espero que eso no desanime a la gente para darle una oportunidad a mi música. Me ha pasado poco, pero sí alguna vez en los primeros conciertos, en plan: ‘¿Qué tienes que contar, niña? Vuelve al colegio’. Y yo lo entiendo, de cierta manera no sé qué puede una contar a los 16 años [edad a la que grabó su primer disco], pero la imaginación es muy poderosa. Lo principal es que la música llegue a la gente, que les conmueva. El resto no importa demasiado. La edad es solo un número”, dice Laurent-Marke en el estudio de Radio Gladys Palmera, donde grabó unos temas en acústico que acompañan a este texto.

    En este disco amplías la paleta del sonido acústico de los anteriores incluso con bases electrónicas, y lo grabaste en Athens (Georgia) con Andy Lemaster (Bright Eyes, Drive-by Truckers). ¿Cómo fue la experiencia?

    Increíble. De las 15 canciones 11 están grabadas en Athens con Andy. Era la primera vez que colaboraba con él, pero había oído cosas muy buenas sobre él. Tiene un grupo, Now It’s Overhead, del que soy fan, y Mike Mogis [anterior productor de Alessi’s Ark y miembro de Bright Eyes y Monsters of Folk] hablaba muy bien de él. Me pareció un copiloto soñado para este disco, quería crear un nuevo paisaje sonoro, no quería sólo instrumentos acústicos. Esto es más representativo de lo que he estado escuchando desde que hice Time Travel [2011], mi segundo disco. He escuchado muchas bandas sonoras, mucha música con guitarras eléctricas… Andy entendió esa nueva dirección y me ha llevado de la mano por todo el proceso.

    Ah, y grabar en Athens fue fantástico, aunque lo hicimos entre finales de julio y principios de agosto y fue duro para una chica inglesa como yo: ¡mucho calor!

    Además, Athens es una ciudad con una gran escena musical desde los tiempos de REM o B-52’s. ¿Se palpa esa efervescencia?

    Sí, y de manera importante, Athens es un centro creativo increíble. Pude conocer a Michael Stipe, de hecho, y también a muchos diseñadores de ropa interesantes, otra de mis aficiones [Laurent-Marke también expone sus dibujos y collages].

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    ¿Por qué esa idea de la “naturaleza muerta” [Still life] del título?

    Es una frase que se me ha quedado en la cabeza desde los 14 años, la edad en la que me empecé a tomarme en serio la música. Desde los 11 tocaba la batería, pero a los 14 ya empecé a ir a conciertos con mi padre, a veces cuatro a la semana… A esa edad también empecé un fanzine, aprendí a tocar la guitarra por mi cuenta y leí el libro llamado The Still Life with Woodpecker, de Tom Robbins, una historia de amor preciosa que tiene lugar en un paquete de Camel. Es bastante psicodélica y fantástica.

    Y en mi cabeza, The Still Life es ese periodo en las vidas de todos en el que estamos intentando construir, avanzar para llegar a un estadio de paz, de calma, para estar satisfechos. Espero que sea un disco casi medicinal, que sea reconfortante.

    Es curioso que, siendo inglesa, la mayoría de tus referencias son norteamericanas: grabaste en Athens, antes en Nebraska con Mogis, en el álbum hay una estupenda versión del ‘Afraid of Everyone’ de The National… ¿Estás más influida por la música de EE UU que por la de tu propio país?

    No sé, no creo que sea eso, pero es que EE UU es un país tan grande, es casi un planeta entero muy rico musicalmente, y no sólo con cosas actuales, sino también del pasado. Además, grupos de allí como Modest Mouse y Bright Eyes editaron grandes discos en momentos fundamentales de mi vida, y con 15 años tu mente es muy maleable. Pero bueno, también escucho mucha música francesa, o a Fela Kuti, y tengo un amigo japonés que me ha puesto mucha música japonesa, sobre todo un grupo llamado Tenniscoats, increíble. El mundo es muy grande…

     

    Hablabas de música francesa, y justo cantas una canción en francés en ‘The Still Life’, ‘Sans Balance’.¿Cómo surgió?

    Pues es que pese a mi nombre no tengo ascendencia italiana, pero sí, francesa, mi madre, así que hablo francés desde pequeña. Pero cantar en ese idioma es muy liberador para mí. Cuando lo hago en mi lengua materna soy muy crítica, muy exigente. Y cantar en francés supone mayor libertad, es casi terapeútico, vas al grano, no rebuscas. Últimamente he escrito más temas en francés, quién sabe si en el próximo disco será sólo en ese idioma…

     

    Darío Manrique

    www.alessisark.com

     

  • Se publica, ocho años después de su debut, el segundo álbum de Nicole Willis & the Investigators. ¡Finlandia tiene soul!

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    En 2005, Amy Winehouse era sólo un proyecto de estrella: Había editado un disco que no salió fuera de las fronteras británicas. Sin embargo, anticipando el revival del retro-soul que la malhadada inglesa haría estallar, una nueva sensibilidad soul (que tenía mucho que ver con la primigenia, la de los 60) iba tomando forma en varios rincones del mundo. Desde Brooklyn (Nueva York), Daptone Records editaba ese año el segundo y definitivo disco de Sharon Jones, una exguarda de prisiones; y de manera más sorprendente, desde Helsinki (Finlandia), la discográfica local Timmion Records sacaba Keep Reachin’ Up, un disco de Nicole Willis & the Soul Investigators, un brillante álbum que desde la portada remitía a la época dorada del género, aunque también metía el pie en el funk o la psicodelia.

    La voz era la de Nicole Willis (Nueva York, 1963), una cantante emigrada a Europa que había participado durante los 80 y 90 en grupos alejados del soul como The The y cercanos a la música de baile como Leftfield o Repercussions, primera referencia del sello Mo’ Wax. Willis no había llegado a Finlandia de casualidad: se emparejó con el músico finés Jimi Tenor, con quien también colaboraría en proyectos de electrónica. Justamente ahora editan Enigmatic, un disco de deep house bajo sus respectivos seudónimos: Cola & Jimmu.

    Ocho años después de ese crucial 2005, Nicole Willis y sus Investigadores del Soul han grabado su segundo álbum, Tortured Soul, otra joya de soul clásico cada vez más psicodélico. Con él llegarán a Madrid para participar en el Black Is Back Weekend (Matadero, 15 y 16 de junio). Pudimos hablar con Willis para preguntarle por su disco, sus incursiones en la pintura o la escena soul finlandesa…

    Mirando la web de Timmion Records y la discografía de los Soul Investigators, parece que hay una fertil escena de soul en Finlandia. ¿Es así? ¿Cómo explicas que la música soul sea importante en un país que aparentemente no tiene nada que ver?

    La verdad es que no sigo escenas, sólo hago música con la esperanza de que encuentre su público. Eso es lo ideal. La idea de que Finlandia no tiene nada que ver con la música soul no es muy exacta. ¿Qué tiene que ver EE UU con la música clásica? Y sin embargo hay muchísimas orquestas estadounidenses de gran reputación recorriendo el mundo. ¿Qué tiene que ver el rock & roll con cualquier otro país que no sea EE UU? Eso nunca ha detenido a nadie, no debería.

    Da la impresión de que el soul interesa más al público europeo que al estadounidense…

    Pasó con el jazz también, cómo Europa y Escandinavia lo abrazaron y recibieron con los brazos abiertos a los músicos que salieron por la puerta de atrás de su propio país, EE UU. El arte y la música no tienen fronteras. Somo libres para escuchar lo que queramos donde queramos.


    El álbum se titula
    Tortured Soul. ¿Es un juego de palabras con el género musical o una descripción de tu carácter?
    Un poco de todo. Creo que Jukka [Jimi Tenor] pensaba que yo era un alma torturada, y probablemente lo era, pero hoy no me siento así.

    Hay una bonita balada en el disco, On the East Side, que creo que habla de algún tipo de magia, pero no llego a entenderla bien. ¿Puedes explicar su significado?

    Trata del voodoo/hoodoo, una receta especial para ganar el amor de una mujer. Yo solía ser bastante supersticiosa hace unos años, hasta que mi pareja me ayudó a distanciarme de ello. Pero es algo muy romántico, la fe, como el placebo azucarado que se usa en al investigación de medicinas. El corazón humano hace ese tipo de trucos.

    Hay elementos de psicodelia y rock ácido en Tortured Soul. ¿Cuáles son tus artistas favoritos de rock de los 60 y 70?

    Rotary Connection [banda de soul psicodélico en la que cantó Minnie Riperton, que luego triunfaría con Lovin’ You] son una gran influencia, pero también los Beatles, Iggy & the Stooges, Gary Numan, Talking Heads, David Bowie, Led Zeppelin, Japan, King Crimson, Pink Floyd (¡antes de Brick In The Wall!) Devo… Muchas cosas.

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    En el primer single de Cola & Jimmu cantas “una chica de Brooklyn que vive en el mundo internacional”. Llevas más de dos décadas viviendo fuera de EE UU, en Inglaterra y Finlandia, ¿te ves volviendo a vivir a Brooklyn?

    ¡Y no te olvides de Barcelona! Mis hijos nacieron allí… Adoro Brooklyn, peor no me veo volviendo. A mis hijos les encanta hablar inglés todo el rato, inmersos como están en la cultura de EE UU, pero la ven desde fuera. La cultura estadounidense es fácilmente accesible de cualquier forma. Hollywood domina el cine, EE UU y el Reino Unido casi dominan la música.

    En la playlist de la última campaña de Obama se incluía tu canción Keep Reachin’ Up. ¿Qué te pareció aquello? ¿Te emocionó?
    Mucho. Espero que le guste de verdad nuestra música, no solo que sus guionistas de campaña pensaran que como mensaje quedaba bien eso de “Keep reachin’ up”. Componer canciones tiene mucho que ver con los juegos de palabras, pero una espera que las campañas tienen algo más que juegos de palabras.

    Han pasado ocho años desde el primer disco con los Soul Investigators. ¿Te has dedicado más en este tiempo a la pintura?

    Keep Reachin’ Up salió en diferentes países en 2005, 2006 y 2007 y fuimos de gira a muchos de ellos. Además, estuve acabando mi carrera de Bellas Artes y he estado pensando en mis próximas exposiciones de pintura, escultura, medios sustentados en el tiempo [time-based media]


    Darío Manrique

     

     

  • Aprovechamos la gira europea de Marisa Monte para charlar con ella sobre su trayectoria y su interesante evolución como intérprete, compositora y productora.

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    Somos una radio con mucho contenido de Brasil y músicas del mundo y, probablemente, los primeros que pusieron tus discos en España.

    Quisiéramos hablar de tu carrera, entera, y de esa evolución natural que has tenido, como interprete con los primeros discos y, luego , en el segundo no porque fue con Arto Lindsay, pero después como productora y compositora, poco a poco, ¿Todos esos roles cómo te influyen a la hora de grabar un nuevo álbum? ¿Cómo fue esa evolución?

    Yo veo mi evolución no como algo lineal o frontal, la veo como algo lateral. Fui interesándome por otras maneras de hacer música además del trabajo con la voz. Comencé de interprete, efectivamente, y luego pasé a componer. Mi trabajo de composición fue más allá de mis propios disocs, comencé a componer para otros artistas también. Produje mis discos, primero con Arto, co-produciendo, y pude trabajar con otros artistas también. Produje con Carlinhos, con la Velha Guarda da Portela, con Argemiro, Tribalistas. Después hice un documental sobre A Velha Guarda. Veo que hay una evolución que va más allá de la propia música, en las formas de hacer y servir a la música. Son parte de una curiosidad, de una voluntad de certificar una manera de lidiar con ese lenguaje. Esto me parece muy honesto e interesante en mi trayectoria.

    Claro, porque deja una sensación de que primero llegan las ideas y luego las manos en el trabajo

    Y dominando los medios de producción, uno tiene las ideas y, con la madurez y la experiencia, comienza a controlar los procesos de producción y sabe cómo llegar a los resultados, cómo mantener el ritmo de una producción, de qué forma tocar aquello. Me parece una ventaja jugar en otras posiciones. Seguro lo que me abrió ese camino fue la voz, y ella sigue siendo mi elemento central pero veo mi evolución abriéndose hacia otros lugares.

    En España fuiste conocida sobre todo por “Os Tribalistas”

    Os Tribalistas tuvo una proyección fuerte, internacional , Carlinhos tiene también un trabajo muy fuerte en España.

    Sí, pero él también llego al gran público con Tribalistas, después entro con su proyecto.

    Trabajaste en el disco O que vôçè que saber de verdade con un músico que admiramos mucho que es Dadi.

    ¿Como escoges tus colaboradores?

    Dadi esta en mi banda y es el músico más veterano. Hace 15 años que trabajamos juntos, desde la gira de Cor de rosa è carvão. Nos hicimos muy amigos, muy próximos, tenemos una afinidad muy grande, musical y de amistad realmente. Esto facilita las cosas. Es alguien que tiene una historia única, es multi-instrumentista, en el espectáculo en directo toca guitarra, mandolina, ukele, guitarra eléctrica, es muy versátil. Formó parte de los Novos Baianos, tocó con Jorge Ben, con Caetano, Rita Lee, con grandes músicos. Tiene una sonoridad, una musicalidad muy fluida y es muy intuitivo.

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    Una vez dijiste que no importaba demasiado el formato de la música, que era igual un CD que el MP3 o el streaming en internet. Otros músicos, entre ellos Bob Dylan y Neil Young, han manifestado su preocupación acerca de que las nuevas generaciones sólo escuchen música cen MP3 en condiciones precarias. Y opinan que con formatos de audio comprimidos se pierde calidad y estatura sonora.

    ¿Como productora te parece importante que a la gente le llegue la música comprimida y no la pueda disfrutar con la calidad de un directo o de un estudio de grabación?

    Yo creo que siempre va a existir un consumo más especializado , el del público que aprecia escuchar un vinilo, que aprecia esa calidad llena. Pero me parece que por otro lado lo digital tiene la ventaja de ser muy ecológico. Hay menos materia, menos papel, menos plástico. Esa música virtual sólo es memoria, y ocupa espacios reducidos, algo que me parece adecuado para un mundo futuro. Sirve tanto para la música como para textos, libros. Con tanta gente en el mundo, con la evolución, a veces tan depredadora de la humanidad en el mundo tanto plástico, tanto papel, tanto vinilo… eso es para especialistas, pero para el consumo de masas los formatos digitales no tangibles me parecen bien. Para personas que sólo van a oír una canción una vez, por curiosidad, no hace falta grabar y tener eso en grandes cantidades físicas. Es una perdida con ventajas.

    Alimenta nuestra parte fetichista, los melómanos somos amigos de los objetos.

    Siempre va a existir , siempre vamos a tener la manera de escuchar música con un equipo de sonido increíble. Yo tengo vinilo en casa pero también escucho mp3s, me parece fantástico poder viajar con mi computadora o mi iPad y tener una colección enorme de música dentro.

    Hubo un momento en que pusiste en pausa la enorme producción de discos, paraste un tiempo y luego volviste con Infinito particular. Hiciste una búsqueda dentro del samba, de la música folk. ¿Te replanteaste qué hacer con tu carrera o la manera de hacer música?

    Bueno, yo hice Tribalistas y tuve un hijo que hoy tiene 10 años. Me tomé un intervalo grande hasta que naciera y tardé en volver a grabar, yo tenía un repertorio inédito muy grande. Fruto de ese trabajo de los sambas, de varios proyectos con La Velha Guarda y después de producir a Argemiro, tuve una serie de entrevistas que hice con los sambistas antiguos de Rio buscando material inédito, presente sólo en la tradición oral.

    Tenía también otras canciones que no tenían tanto que ver con eso pero que daban para un segundo disco, fue cuando hice O infinito y O inverso. Dos álbumes, uno ligado al universo samba y otro más “autoral” ligado a mi trabajo con mis colaboradores, más contemporáneos. Son 26 temas entre los dos discos, se publicaron a la vez. Después hice una gira grande y un disco en directo, y luego la película sobre la Velha Guarda, tuve otra hija. Después grabé mi último álbum y llevo casi un año de gira.

    Es un ciclo natural porque como mis giras son muy extensas, y hay un año entre comenzar un disco y lanzarlo. Después de dos años de gira hay un tempo natural en ese espacio , porque también hay una vida detrás del arte.

    Bueno es que queremos que puedas estar todo el día haciendo canciones.

    Entonces no serían tan buenas.

    Eso es verdad. Y, dime, para España ¿qué nos traes?¿Las canciones del ultimo disco o un repaso de toda tu carrera?

    Vengo con el mismo show que estoy haciendo en Brasil, 10 músicos. Dadi, el power trio de Nação Zumbi que son Denge, Pupillo y Lucio, hay un cuarteto de cuerdas con Pedro Mibielle, Bernardo Fantino, Glauco Fernandes, Marcos Ribeiro. Está Trilha que es el programador y teclista… es un grupo grande, el mismo que en Brasil. Y estoy trayendo también todo el escenario creado a partir de obras plásticas de artistas brasileños contemporáneos.

    Es como una exposición itinerante de arte contemporáneo brasileño, con algunos de los más interesantes artistas actuales de la escena brasileña. Hay un participación sentimental y poética de esos artistas presente en el show, dialogando con la música y creando un lenguaje propio. Estoy muy feliz de poder traer a España, tanto en Barcelona como en Madrid, el show completo.

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    Desde España ya se mira mucho para Brasil por todos los eventos previstos de todo tipo, te vimos en la presentación de los juegos olímpicos en Londres ¿Cuál es el plan, el mensaje de lanzamiento de Brasil para el mundo?

    Espero que se haga bien para los ojos del mundo, allí también hay una gran expectativa, una gran preparación para todo eso. Brasil ya se mostró capaz de organizar grandes eventos,tenemos grandes festivales allí con mucha esencia como el mismo Rock in Rio o como el carnaval de Rio y la grandeza de algunos eventos deportivos son buenos precedentes. Pero nos estamos preparando y espero que quede bonito.

    Mario Maeso y Alex García

     

  • El DJ neoyorquino plasma en una recopilación su sesión mensual en Barcelona, Turntables on Las Ramblas, muestra de eclecticismo global dirigido al baile.

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    Desde mediados de 2012 se celebra todos los meses en Barcelona, entre los clubes Ocaña y Marula, la sesión Turntables on Las Ramblas, extensión catalana de Turntables on the Hudson, las fiestas que Nickodemus organiza desde 1998 en Nueva York. Con la base asentada del house y el funk, el DJ neoyorquino ha prestado desde el principio de su carrera especial atención a los ritmos latinos, un concepto ensanchado en los últimos años hacia la música africana, del Este de Europa o de Medio Oriente.

    Desde el principio de la sesión neoyorquina, Nickodemus ha publicado recopilaciones periódicamente, y ahora es el momento de la primera relacionada con Barcelona, un disco enormemente variado en el que además de incluir su propia remezcla de No soy del valle, un tema colombiano de Flowering Inferno, nueva encarnación de Will Quantic Holland, reúne a talento local como el brasileño establecido en la Ciudad Condal Wagner Pá o La Troba Kung Fú.

    “Tener un flujo constante de turistas y viajeros puede ser tanto una bendición como una maldición para una escena musical”, cuenta Nickodemus a Radio Gladys Palmera: “Creo que Barcelona ofrece muchas opciones, tanto para los que viven en la ciudad como para los turistas que buscan música y buenas vibraciones. En cualquier periodo, como el actual, en el que hay exceso de música comercial de baile, la reacción alternativa es profundizar en el underground, en salas pequeñas como las que abundan en Barcelona. Llevo viniendo mucho a la ciudad desde hace años y conozco a muchos DJs de nivel en Barcelona, así que pensé en hacer aquí la primera ramificación mensual de la fiesta del Hudson. Las hemos hecho en el Támesis [Londres], en el Danubio [Budapest] y muchas otras, pero Barcelona es la ciudad a la que siempre quiero volver. Poco después empecé a hacer Turntables on the Nile en El Cairo, pero sólo se celebra dos veces al año”.

    Aunque la favorita personal de Nickodemus en el disco Turntables on Las Ramblas (Wonderwheel recordings) sea la remezcla de Pablo Sánchez de Dandillion, de Funkcommunity (“representa no sólo la unión de un neozelandés, un venezolano y un neoyorquino en Barcelona, sino que me recuerda a un verano mágico en la ciudad”), en el repertorio del recopilatorio destacan dos estupendas canciones latinas: Macaco, de los peruanos Novalima, y la citada No soy del valle, de Will Holland, con el que Nickodemus ya trabajó hace años en la sobresaliente Mi swing es tropical.  “Me encanta No soy del valle, con la cantante Nidia Góngora Bonilla, que me recuerda a mis visitas a Cali, Colombia [adonde Holland se mudó hace unos años]. Le hice la clásica remezcla dub para la pista de baile y el diálogo musical entre ambos continúa. De Mi swing es tropical recuerdo estar grabándola en Puerto Rico bebiendo ron y café y luego pinchándola en una fiesta para comprobar que era un hit instantáneo en la pista de baile”.  Respecto al tema de Novalima, el DJ reconoce que la ha pinchado tanto que la ha tenido que poner en cuarentena, y ofrece su reflexión sobre la popularidad -a nivel subterráneo, aún- de la cumbia y la chicha en Europa y América del Norte: “Son estilos dinámicos y accesibles, tango para bailar como para relajarse, así que les está llegando el momento de brillar, como ocurrió en el pasado con el reggae. Me gustan particularmente sus fusiones con música balcánica, salsa, electrónica y house”.

    Aunque habla muy bien de las escenas musicales de El Cairo (prepara un disco de Turntables on the Nile) y Los Ángeles (“tiene algunas de mis fiestas favoritas de diferentes estilos musicales”), Nickodemus destaca la de su ciudad, Nueva York, que él mismo ha ayudado a alimentar: “Llevo pinchando y montando fiestas desde los 15 años. Comenzamos con Turntables on the Hudson porque necesitábamos un lugar para reunirnos todos los amigos después de años de pinchar en diferentes salas. Fue una de las primeras sesiones semanales al aire libre de Nueva York”.

    Darío Manrique

    Nickodemus presentará Turntables on Las Ramblas el próximo día 18 en El Sol (Madrid) y, en Barcelona,  el 19 (en Ocaña y, a partir de las 3 en Marula)

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    Bi: de bicéfalo, bipolar, binomio… Hoy compartimos una edición completa de Future Beats con Kevin Johansen, que llega en breve a nuestro país para presentar su extenso y muy recomendable último trabajo. Darío Manrique mantuvo una larga entrevista con el compositor e intérprete argentino nacido en Alaska para ahondar en las razones, contradicciones, afectos y desafectos que iluminaron “Bi”.

    Playlist:

    Kevin Johansen. Todos los temas peretenecen a Bi (Sony, 2012):
    My Name is Peligro
    Baja a la Tierra
    Alta Fea y Linda
    Modern Love (Acústico RGP)
    No Digas Quizás (Acústico RGP)

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    Canada celebra su segundo aniversario como discográfica. En este tiempo han editado a Joe Crepúsculo, La Estrella de David, ¡Pelea!, Svper, Extraperlo y el próximo debut de Don The Tiger, licenciando además en España el primer largo de los chilenos Astro (de los que recuperamos el acústico que nos ofrecieron a su paso por Future Beats hace unos meses)
    Charlamos con Luis Cerveró y Borja Rosal sobre sus intenciones, recuerdos, deseos y estrategias al frente de Canada.

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    Hoy en Future Beats especial con Maïa Vidal y su nuevo álbum, Spaces. Teníamos prevista una entrevista más corta, pero su entusiasmo, motivación y generosidad completarán casi todo el programa. Vale la pena. Maïa Vidal nos ha explicado todo y más sobre su maravilloso y renovador segundo álbum que edita Crammed Discs el 29 de marzo.

    PLAYLIST:

    Entrevista con Maïa Vidal

    Se incluyen los siguientes temas de su nuevo álbum Spaces (Crammed Discs, 2013):

    Disaster Body
    Katerina
    You and Me
    Wander
    Francis and Fleur

    Billy Bragg – No One Knows Nothing Any More (Tooth & Nail) Dine Alone Music