Allah-las revitalizan el rock garajero combinando la Invasión Británica con el pop de la Costa Oestey una actitud muy californiana. Les entrevistamos a su paso por Madrid.

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El rock garajero es uno de esos subgéneros que nunca pierde predicamento, sea la década que sea. La actual también es buena época para investigar en los baúles del rock de los 60, una era prodigiosa en la que ciertos tipos de música alcanzaron cimas pocas veces holladas posteriormente.

Los angelinos Allah-las pertenecen a la más reciente oleada de grupos con vocación retro, y su homónimo debut es adictivo, sugerente con su punto de suciedad analógica en el sonido y la mar de interesante en su manera de combinar la fiereza de la Invasión británica con el punto soleado y relajado del pop de la Costa Oeste. Piensa en unos Black Lips menos gamberros y con más canciones redondas. “Creo que es bueno e inteligente buscar en el pasado y rescatar cosas buenas de varios periodos y hacer con ello algo nuevo”, explica Miles Michaud, cantante: “El arte no se trata siempre de hacer algo completamente diferentes a todo, también es reinterpretar cosas que han pasado”.

Estuvimos con Allah-las unas horas antes de su primer concierto en España, en la madrileña sala de La Boite. Como buen grupo rockero en gira, sus caras denotaban cansancio, producto de aventuras como la que les había ocurrido un par de días antes tras un concierto en Múnich: según su relato, Spencer Dunham, el bajista, cogió una botella de agua del bar vacío del hotel, y alguien llamó a la policía. “Al final”, contaba Dunham, “todo acabó bien, les dimos a los agentes una copia del disco y acabamos escuchándolo con ellos en su coche, bebiendo whisky. Nos prometieron que vendrían a vernos la próxima vez que pasáramos por allí”.

Los Allah-las surgieron cuando tres de los cuatro miembros trabajaban en la Amoeba de Los Ángeles, un templo de la música que se autodefine como “la tienda de discos independiente más grande del mundo” y seguramente no sea una exageración. Buen ambiente para empaparse de nuevos descubrimientos y pensar en formar un grupo: “Sí, aprendimos mucho de nueva música”, cuenta Pedrum Siadation, guitarrista: “Estábamos ocho horas escuchando música, o en grupo o con auriculares. La verdad es que se pusieron muy contentos de que dejáramos el trabajo, porque éramos muy vagos y no parábamos de hacer el tonto”.

La mayoría de ellos no tenían experiencia previa en otras bandas, “salvo unas semanas en el típico grupo de instituto”, en el caso de Dunham y Michaud. El bajista, de hecho, no había tocado nunca el bajo: “Creo que eso es beneficioso, porque toco líneas de bajo simples, que no hacen sombra a la guitarra”. Tampoco Matt Correia había tocado nunca la batería, aunque fue percusionista durante un breve tiempo en un grupo en el que estaba Nick Waterhouse, otro puntal de la escena angelina retro (en su caso, enfocado al R&B primitivo), y productor de los Allah-las: “Fuimos juntos a la universidad”, explica Correia: “Es un buen amigo, y cuando le conté lo que hacíamos le interesó y nos presentó al que ahora es nuestro sello, Innovative Leisure”.

Una de las características que separan a Allah-las de otros grupos garajeros es que no recurren a la velocidad porque sí: el tempo de sus canciones parece más lento de lo habitual en el género. “No creo que sepamos tocar más rápido”, bromea Siadation, y Michaud puntualiza: “Al principio éramos más agresivos: Es más facil activar a un público tocando música rápida. Pero pronto nos dimos cuenta de que queríamos un sonido más sosegado”.

Al margen de las influencias americanas y británicas, en el álbum hay un bonito paréntesis instrumental de aires brasileño, Ela navega, cosa del batería, de ascendencia brasileña: “En esa canción lo toqué yo todo. Y la bauticé por mi barco… No, eso es broma. Caetano, Antonio Carlos Jobim, el jazz, el rock, la bossanova… Especialmente para mí, en cuanto a la percusión, la música brasileña es muy interesante”.

Poco pueden decir Allah-las de su futuro, pero sí revelan que han estado grabando con Jonathan Wilson, otro amante del sonido retro californiano, este más folkie. ¿Sonará así su próximo disco? “No lo creo”, dice Siadation: “Hemos empezado a grabar un par de temas con él, pero por problemas de agenda no las acabamos y somos muy perfeccionistas con el sonido. Con decirte que este disco nos costó mucho acabarlo y lo mezclamos dos veces, pues no habíamos quedado contentos”. “Creo que vamos a volver al estudio y remezclarlo otra vez”, bromea el cantante.

Para acabar, una pregunta obvia sobre el nombre: dado que en él aparece el nombre de Alá en inglés, ¿os han criticado por ello? “Sí, nos han dado muchos palos en Youtube y Facebook. Un tío escribió: ‘Me encantaría poneros una bomba’.  No queríamos que tuviera ninguna connotación ofensiva. De hecho, yo fui criado en el islam”, cuenta Pedrum Siadation. “Simplemente nos sonaba bien, como a las Shangri-las y The Garden of Allah, una urbanización de Los Ángeles famosa en los 50 por ser lugar de juerga de estrellas de Hollywood”.

Por cierto, si con su discos y sus vídeos no tienes suficiente para calmar la sed de Allah-las, ve a reverberationradio.com: es el podcast radiofónico del grupo, donde cada semana cuelgan una buena colección de canciones actuales y antiguas bien variadas y, a veces, muy poco conocidas

Darío Manrique

http://allah-las.com/

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