Dorantes ha publicado este año Sin Muros (Universal, 2012), su tercer álbum. Hablamos con el pianista lebrijano sobre su nuevo disco, Morente, la música contemporánea, la renovación del flamenco y su amor infinito por el piano.

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Resulta chocante que el piano resultara un instrumento algo ajeno al flamenco incluso bien entrada la década de los 90. Fue entonces, y especialmente en 1998, con la publicación de tu primer álbum Orobroy cuando irrumpiste en el ámbito público. Llegando incluso más allá del público de la escena flamenca. ¿Cómo viviste tú eso?

Yo era un chaval que nació en una familia flamenca, se me cruzó el piano y empecé a trabajarlo porque me enamoré del sonido que tenía. Me llenaba, fue algo especial lo que me hacía sentir. Empecé a trabajar, a estudiar en el conservatorio, a prepararme y cuando me di cuenta ya estábamos en 1998.

No soy consciente, para mí tocar el piano es algo natural. Lo toco desde muy pequeño y no encuentro nada extraño en lo que hago, aunque toque flamenco. Pero entiendo que para los demás sea algo poco habitual. Lo importante es el intérprete, el piano es un mueble que se puede usar para poner fotos encima. Hay que hacerlo sonar y si el que lo hace sonar es flamenco, suena flamenco. No tiene más importancia que esa.

¿Empezaste tocando la guitarra y luego decidiste que el piano era tu instrumento. Por qué?

Era la sonoridad y las posibilidades que me daba el instrumento en sí. Es como si te enamoras de una mujer y te dicen ¿por qué? No sé porque pasó. Te puedo decir que armónicamente es mucho más rico, que la sonoridad es mucho más rica, que la amplitud de la tesitura es mucho mayor. Pero me enamoré por su sonido, es difícil explicarlo.

También está  la parte “percusiva”.

Si, es verdad. Y por eso le sienta muy bien al flamenco ya que es un género muy rítmico.

Este año se ha publicado tu tercer trabajo desde el 98, Sin Muros, así que o te tomas con mucha calma y reflexión tus grabaciones o quizás prefieres nutrirte de la experiencia del directo.

Es el último porque, claro, no iba a pasar nueve años pensando y preparando un disco porque cuando pasa todo ese tiempo, lo que hubiera grabado en el primer año ya no me gustaría dada mi propia evolución.

A mí me encanta viajar y tocar con músicos de otras disciplinas. Estaba aprendiendo cada vez más, estaba más preparado en la música y cuando llega el momento lo que hago es grabar porque me apetece y porque en este momento veo que mi trayectoria ha servido para que mi lenguaje musical sea más rico.

Sin Muros es un trabajo tan flamenco o más que los anteriores pero nos parece más arriesgado en su propuesta. Se enzarza con el jazz contemporáneo y con algunos arreglos muy originales y atrevidos. Ahí están “Errante”, “Caracola” o “Ante El Espejo” ¿Estás de acuerdo?

Soy consciente de que lo que uso en el disco no se suele aplicar en el flamenco. Soy consciente de que todo lo que he recogido durante esos nueve años, tocar con músicos de otras disciplinas, del jazz, con Renaud Garcia-Fons, con  Noa… todo ello me ha enriquecido y el público de cada ciudad me ha enriquecido. Todos estos recursos los he hecho míos y los he usado. Me encanta la música contemporánea, y la uso, pero soy consciente de que no forma parte del flamenco, claro.

Los temas de este álbum sonaron en directo para inaugurar la Plaza de España de Mostar en Bosnia-Herzegovina. ¿Cómo fue esa experiencia?

Muy bonita  y, desde el principio, cuando me dijeron que mi obra Sin Muros iba a estar allí me encantó por lo que significaba. Sin Muros tiene el mensaje de los pueblos que se unen, la hermandad dentro de los pueblos.  Cuando me dijeron que iba a estar allí, en la plaza donde estaban los españoles, donde todos los ciudadanos se sentían protegidos cuando estaban allí con ellos sentí un cúmulo de muchas cosas. Que mi obra sirviera para eso fue una experiencia preciosa.

Sin Muros es un alegato contra las barreras de toda índole, ¿crees que el mundo del flamenco se ha vuelto menos hermético ante la vanguardia y nuevas propuestas en los últimos años?

Ayuda todo. Internet, por ejemplo, para que el flamenco vaya a cada rincón del mundo y que manche todo el globo. Eso influye para que los músicos usen otras armonías, otros ritmos, otros conceptos de fraseo de otras músicas. Eso hace que la gente se una y se acerque más a otros tipos de música, incluso que músicos de otras disciplinas quieran tocar flamenco – eso ya había pasado pero ahora se da mucho más -. Y está claro que todo eso hace que el flamenco salga de su caja hermética.

Tengo que decir que, por otra parte, lo hermético en el flamenco, cuando yo lo elijo, me gusta. Quiero decir que cuando estoy en mi casa con toda mi familia disfruto del flamenco de raíz y esa parte no quiero que se pierda.  Pero debo entender que el flamenco tiene que tirar para adelante. Hay que mirar hacia atrás y tirarse hacia adelante al mismo tiempo. Hay que conocer bien y valorar la importancia que tiene ese aura en el flamenco que han dejado  un montón de cantaores, músicos y artistas. Eso hay que tenerlo siempre en cuenta.

Hay uno en el disco, Enrique Morente. Es un gran momento el de Morente y los tambores japoneses. ¿Cómo surgió eso?

Fue muy bonito. Con Enrique digo siempre que me ha teñido para siempre. Yo recuerdo llegar a Granada, abrirse la puerta y ver a ese señor y cómo te miraba, cómo te hablaba, cómo me recibió con esa dulzura y esa elegancia que siempre ha tenido. Todo el mundo sabía que Enrique era así.

Estuvimos cenando en una terraza que daba hacia la Alhambra hablando de la música contemporánea, porque le gustaba mucho. Me llevé su voz grabada a mi casa, a mi estudio, y estaba deseando meterle la mano. Llegué tarde, a las doce, la pasé al ordenador y empecé a trabajar. Cuando terminé, le llamé y le mandé el tema. Le gustó mucho y estuvimos hablando precisamente de las posibilidades de la música contemporánea dentro del flamenco.

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Hay muchas otras voces maravillosas en este trabajo: José Mercé, Carmen Linares, Miguel Poveda, Esperanza Fernandez, tu mismo padre. ¿Tenías previsto grabar con todos ellos?

Yo sabía lo que quería, qué personas debían estar. Porque los admiro a todos ellos y los veo como grandes intérpretes del flamenco y creadores. Gente que ha hecho fuerte al flamenco, los he admirado desde pequeño y lo tenía claro. Lo que sí es verdad es que dejé que ellos eligieran que palo iban a cantar. Yo les ponía arriba de la mesa  varios y cada uno elegía uno.

Y luego estaba la forma de grabarlo. Yo acompañaba en un teclado su voz, después utilizaba sólo la pista con la voz y desde allí, a cappella, empezaba a construir el tema. Fue muy bonito. Yo quería acercarme a ellos, no quería que ellos se acercaran a mí con unos arreglos ya hechos. Con su voz pelada entrar yo en su alma y acercarme a ellos.

Hay que decir que no sólo eres intérprete sino también compositor, arreglista y productor. Compones para otros artistas y la televisión. Es bastante excepcional encontrar a alguien que sea tan buen intérprete como compositor, y seguramente influye en el disco y en tu trabajo colaborativo con otros artistas.

Gracias. Pienso que hay que estar bien preparado para que la música fluya con suavidad. Tengo clavado desde muy pequeño que quería ser flexible de mente y de ideas, quitarme muros también. No quiero tener la vista puesta solo hacia un lugar. No sé qué capacidad tengo como músico, como compositor porque dudo. Estoy constantemente dudando de mi capacidad y por eso estoy siempre estudiando, porque me veo regular. Es así.

La música es como una plastilina, la uso, la moldeo, le doy forma y esa figura no solamente me la quedo para mí, se la regalo a otra gente y eso me gusta.

También aparece la cantante de Israel Noa, aunque esta vez te has traído a Noa a tu terreno, a tu territorio sonoro. Está claro que te tienta aproximarte a las músicas de otros lugares, pero ¿cuáles te atraen?

Ouf, ¡todas! Muchísimas. Es difícil…la música de los países del este me encanta, la parte rítmica Son tantos los clásicos de esta zona, creo que es muy rica musicalmente. El jazz, el free jazz me gusta mucho. La música árabe, la he tocado un tiempo en un teclado con un cuarto de tono. También la música hindú, la brasileña, un poco de todo y, por supuesto, el flamenco, de donde yo parto.

Me interesa todo tipo de música y todo tipo de músico, que es quizás lo que más me interesa, la parte individual de la música.

Marushka Vidovic y Alex García

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