Los Amigos Invisibles prueban con el inglés pero continúan fijando el foco en el baile y la diversión en Repeat After Me.

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Un nuevo disco de Los Amigos Invisibles siempre es una alegría (una gozadera, podríamos decir, usando su terminología). El sexteto venezolano lleva casi 20 años facturando irresistible música de baile con inequívoco sabor latino, gotitas de lounge y estructuras que van desde el funk al house, pasando por su género puente, la disco music.

En este su octavo álbum, Los Amigos Invisibles han rebajado el factor latino e incluyen varios temas cantados en inglés. Escribo ambas cosas seguidas porque deduzco que estarán conectadas. Esta (ligera) anglificación puede ser la consecuencia lógica de las andanzas internacionales del grupo y, sobre todo, de su continuada presencia en EE UU. Al parecer, desde hace años la mitad de Los Amigos viven en Nueva York y la otra mitad en Miami, y han explicado que después de tanto tiempo ya le perdieron el miedo a componer en inglés (pese a lo cual se marcan la broma del título, “la frase más repetida por los profesores de inglés cuando empiezas a aprender”).

Con el uso del inglés se pierde el sabor del castellano venezolano y, sobre todo, la capacidad inagotable para la letra sicalíptica con doble sentido, la metáfora guarrona y, a veces, directamente la descripción sexual. Pero aparte de eso, los temas en inglés funcionan (y son algunos de los mejores), pues en la mayoría de los casos son los más bailables, como Stay, Sex Appeal, Hopeless Romance…

No hay ningún éxito potencial como lo fue Mentiras en Commercial (2009). Tal vez pudiera serlo el primer single, La que me gusta, una excursión pop con ritmo Motown. Mientras, Reino animal es una gamberrada que parece sacada del Arepa 3000 (2000) y Mostro un ejercicio de retrojazz humorístico y casi novelty, ambos temas intrascendentes. Por otro lado, canciones como el house luminoso de Hopeless Romance, la ácida Like Everybody Else o la cósmica Stay, un espectacular funk profundo y repetitivo, tienen más que ver con ese atrevido experimento house que fue The Venezuelan Zingason vol. 1 (2003), producido en gran parte por el dúo Masters at Work, y con la primera participación de Dimitri From Paris, que comparte labores en Repeat After Me con Cachorro López y Ray Wang.

Los Amigos Invisibles han dejado un poco de lado la exuberancia tropical en Repeat After Me, en beneficio de la repetición bailable y la variedad desprejuiciada. No es su mejor disco, pero tampoco un paso atrás, y confirma a los venezolanos como la mejor orquesta de baile latina del momento.

Darío Manrique

Los Amigos Invisibles Repeat After Me (2013, Gozadera Records)

 

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