Sophie Hunger se confirma en The Danger of Light como una cantautora con infinidad de recursos musicales y literarios

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No nos llega mucha música de Suiza (al menos a un servidor), por lo que supone un placer descubrir una artista interesante salida del país helvético como Sophie Hunger. Esta cantautora precoz -es su cuarto disco a los 29 años- demuestra una inteligencia fuera de lo común en sus textos. Al menos los que uno puede comprender porque, como reflejo del de la políglota Suiza, Hunger canta en inglés, alemán, francés y en algo que debe de ser el dialecto local del alemán (en Z’Lied vor Freiheitsstatue).

En Rererevolution, por ejemplo, Hunger expresa, sobre un frenético fondo jazzístico, las dudas de todo aquel activista que no es un ferviente militante cegado “por la causa”. Vale, hagamos la revolución, ¿pero cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Contra quién? ¿Cuál es mi papel?

En Das neue utiliza numerosas comparaciones, algunas irónicamente como lugares comunes que ya son (“los 30 son los nuevos 20/ el hombre es la nueva mujer”), otras más ingeniosas y por lo tanto poderosas: “La libertad es la nueva prisión/ el Islam la nueva Iglesia Católica (…) Zuckerberg es el nuevo Colón”. A la postre, tales contraposiciones son reflejos de la atormentada narradora, que huye de su amante a la vez que desea verle.

No todas las letras de The Danger of Light tratan temas tan llamativos, pero incluso las que son llanamente “de amor” están lo suficientemente bien construidas -sin tópicos- que sirve para propulsar la música, que cuenta con constantes elementos jazzies que se complementan bien con la base folk de Hunger. Perpetrator es de las mejores canciones, un medio tiempo conducido por el piano y una trompeta con sordina, además de una ocasional guitarra eléctrica.

También hay toquecitos electrónicos (Can You See Me?), pero las raíces clásicas de Sophie Hunger se refuerzan en los temas extra de la edición deluxe, entre los que hay versiones de One Too Many Mornings (Bob Dylan) y Ne me quitte pas (Jacques Brel).

Hunger tiene una buena voz y se preocupa de no forzarla ni exhibirla gratuitamente, por fortuna. ¿Referencias facilonas? Sería como una Fiona Apple europea y más simple (que no simplona), o una PJ Harvey menos extrema y oscura.

Una última recomendación: no abandonar esta página hasta haber visto el vídeo de Like Like Like, o cómo Hunger se juega la vida haciendo filigranas futbolísticas por las calles de París.

Darío Manrique

 

Sophie Hunger The Danger of Light (Two Gentlemen, 2012)

más info en sophiehunger.com

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